Ramón Paz Borroto

Un soldado incansable

Raquel Marrero Yanes

Entre las bajas sufridas por el Ejército Rebelde durante la lucha contra la ofensiva del ejército batistiano —verano de 1958—, está el Comandante Ramón Paz Borroto.

Ramón Paz Borroto fue protagonista de numerosas proezas combativas.

Hombres como él cayeron en el cumplimiento del deber. Hicieron fracasar los planes de la tiranía, contribuyeron a dar un viraje decisivo a la guerra y colocaron la ofensiva en manos de los insurrectos.

Después de la batalla de El Jigüe cumplió la misión de avanzar hasta Boca de Providencia. Al llegar al lugar, él y sus compañeros se encontraron bajo el fuego cruzado del adversario. En el intercambio de disparos cayó herido mortalmente el 28 de julio de 1958. Tenía 34 años, Ramón había nacido en Morón, perteneciente entonces a la provincia de Camagüey (hoy a Ciego de Ávila). Surgió de lo más humilde del pueblo y se hizo mecánico.

En el central América organizó el sindicato de los trabajadores y manifestó su rebeldía contra la explotación capitalista. Por esa acción resultó expulsado por el propietario. Después se instaló en una colonia cañera del central Santa Marta, en Santa Cruz del Sur, Camagüey, donde laboró como chofer de camión.

Luego fue obrero en las minas de manganeso en Charco Redondo. De nuevo manifestó su espíritu rebelde contra los bajos salarios y la peligrosa faena. Allí hizo su mayor labor revolucionaria como miembro de una célula clandestina y trató de reclutar para la causa revolucionaria al sector de los mineros. En esos años fue elegido dirigente sindical.

Desde el golpe militar del 10 de marzo de 1952, Ramón se puso en contacto con Frank País, quien lo designó más tarde dirigente de Acción del Movimiento Revolucionario 26 de Julio. Por sus actividades oposicionistas contra la tiranía fue perseguido por los esbirros. En esas circunstancias la dirección insurreccional lo envió a la Sierra Maestra. En agosto de 1957 se internó en las montañas orientales al mando de un pelotón y alcanzó el grado de capitán.

Ramón Paz Borroto dio extraordinarias pruebas de coraje. Peleó con bravura durante la contraofensiva rebelde, se distinguió por su heroísmo y fue ascendido a Comandante. Soldado incansable murió como había vivido: en pie de lucha.

 

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