La alianza entre partidos que
apoyan la gestión del presidente venezolano, Hugo Chávez, entró hoy
en una semana de definiciones en torno a sus posiciones sobre el
proceso de cambios iniciado en 1999.
Ayer el mandatario pidió dejar de jugar a la división a los
dirigentes de los partidos Patria Para Todos (PPT), Comunista de
Venezuela (PCV), Movimiento Electoral del Pueblo (MEP) y Unidad
Popular Venezolana (UPV).
Esas organizaciones negocian actualmente con el Partido
Socialista Unido de Venezuela (PSUV), encabezado por Chávez, un
proyecto de unidad que recibió el nombre de Alianza Patriótica, a
favor de la construcción del socialismo.
Sin embargo, el presidente venezolano ha criticado a los
dirigentes aliados de sobreponer intereses electorales a los
estratégicos, a raíz de divergencias en torno a las candidaturas
para comicios regionales del próximo noviembre.
Ante las divergencias, Chávez dio una semana de plazo para lograr
la unidad. "Ya está bueno de tanta diatriba. No quiero seguir con
esto", subrayó ayer en su habitual programa dominical Alo
Presidente.
En ese sentido instruyó al vicepresidente del PSUV, Alberto
Müller, a convocar para este martes una última reunión con los
partidos de la alianza.
En caso de no lograrse acuerdo en el PSUV, nos quedaremos justo
con la gente que realmente nos apoya, con el pueblo venezolano, y
trabajaremos duro para recuperar lo poco que ellos nos puedan
aportar, expresó.
Yo les digo por última vez apuntó- que no los necesitamos para
ganar en las elecciones de noviembre venidero. Si desean ir por sus
lados, adiós y que les vaya bien, reiteró el mandatario, para quien
todos esos partidos representan un dos por ciento de los votantes.
En opinión de Chávez, la unidad está garantizada en la conjunción
del PSUV con el pueblo venezolano y las fuerzas armadas, y esos
respaldos no fallarían en caso de que estos grupos decidan abandonar
la alianza.