Un grupo de cinco películas cubanas dotadas de audiodescripción
para personas discapacitadas visuales se exhiben ya en varias
provincias y a través de la televisión, con vistas a facilitar el
acceso de ellas a esos filmes.
El método consiste en la utilización de un narrador para aquellos
aspectos que no llegan a los espectadores invidentes, y fue
apreciado por primera vez en el país en la coproducción argentino
cubana Al fin el mar.
La adaptación se llevó a cabo mediante la cooperación del
Instituto de Arte e Industria Cinematográfica (ICAIC), el Instituto
Cubano de Radio y Televisión (ICRT) y la Asociación Nacional del
Ciego (ANCI), mientras que las películas beneficiadas son la Bella
del Alhambra, Clandestinos, Bailando chachachá, el Diario de
Mauricio y Viva Cuba.
Otros esfuerzos se hacen en la mayor de las Antillas y en el
exterior para poner al alcance de los invidentes manifestaciones de
las artes visuales, entre ellos la exposición del pintor Arturo
Montoto titulada Ciudad de Ciegos, en la cual los dibujos se
apreciaban con el tacto y mediante anotaciones en el sistema Braille