Cuba ensaya con resultados satisfactorios la cría de gusanos de
seda en la Estación Experimental de Pastos y Forrajes Indio Hatuey,
en la provincia de Matanzas.
La Isla lleva a cabo esta experiencia con el propósito de iniciar
un proyecto de Sericultura, todavía en fase de evaluación, para
comercializar el capullo, la seda y otros derivados.
En declaraciones publicadas en la edición digital de la revista
Juventud Técnica, el ingeniero Roberto Carlos Fiallo, jefe del
proyecto, dijo que ya cuentan con cinco generaciones de gusanos y
dos años de evaluación.
"Hemos demostrado que es posible criar gusanos de seda en un
clima como el cubano, siempre que se creen las condiciones
adecuadas. Incluso, se han logrado capullos de alta calidad que aún
no son competitivos en el mercado, pero que en un futuro podrían
serlo", abundó.
Explicó que el capullo tiene uso en la cosmetología para el
crecimiento del cabello; la crisálida o pupa, es útil para
contrarrestar los procesos hiperglicémicos humanos y también, en un
futuro, podría utilizarse en la alimentación de pollos y conejos por
su alto valor proteico.
A partir del hilo producido por los gusanos de seda se fabrican
telas que alcanzan altos precios en el mercado internacional, debido
a su exclusividad y belleza.
La Sericultura es una actividad milenaria surgida en impreciso
lugar, aunque se sospecha que haya sido en China, tiene múltiples
usos y su cronología se extiende por más de cuatro mil 500 años