En
la música popular cubana de las dos últimas décadas no se puede
prescindir de Giraldo Piloto Barreto. Lo acaba de confirmar con la
puesta en circulación de su más reciente producción discográfica,
Solo tú y yo, con su banda Klímax y a cargo del sello Bis Music.
Autor de piezas memorables como Ella es un reloj,
Entrégate a mí y Nadie se parece a ti, aquí vuelve a
revelarse como un compositor que sabe pulsar las cuerdas de la
actualidad salsera que entronca con la tradición costumbrista de
buena parte de los soneros y guaracheros de antaño.
Orientados hacia el goce del bailador, vale la pena también
escuchar temas en los que trata con ingenio y una buena dosis de
humor las peripecias de quienes emprenden trámites de cambio de
domicilio (La permuta), los ligues nocturnos (Salir de
conquista) y el azoro ante ciertas anatomías deslumbrantes en
las calles de la ciudad (La matrícula). Son crónicas
chispeantes del día a día, que una sensibilidad como la del
compositor las hace ganar altura sin el menor asomo de vulgaridad.
En esas aguas, Piloto se mueve con mucha mayor consistencia que en
baladas del corte de Vuelve a mí, tal vez la obra más
prescindible del disco.
Los arreglos del propio Piloto y de su "mano derecha", Yusef
Díaz, hacen de esta versión de Klímax una banda de sonido potente
pero equilibrado, mucho más madura que aquel tren arrollador que
salió a comerse las pistas en el segundo lustro de los noventa,
sustentada, no podía ser de otra manera, en una marcada base rítmica
aportada por su director.
Pero en el disco hay muchos más hallazgos. Algunos artistas y
productores discográficos en nuestro medio abusan de estrellas
invitadas, como si con ello garantizaran el éxito del fonograma.
En este caso, Piloto sumó afinidades electivas. La presencia de
Omara Portuondo es un acto de justicia poética hacia la intérprete
que consagró en los sesenta Solo tú y yo, una de las obras
antológicas del célebre dúo autoral formado por Giraldo Piloto
(padre) y Alberto Vera.
Pablo Milanés llegó con su excepcional sentido melódico y
extraordinario linaje trovasonero para arropar una canción de
hermosos tintes humanos, Rosita y Laura. Y Chucho Valdés,
diríase que por derecho de familia —cultivó una larga amistad con
Guillermo Barreto, Merceditas Valdés, Giraldo Piloto y ha sumado en
más de una ocasión al director de Klímax como baterista a sus
formaciones jazzísticas—, resulta pieza clave para el cierre
romántico del disco.
Otros aportan lo suyo: Haydée Milanés, Tania Pantoja y nada menos
que Luis Fernando Borjas, el excelente vocalista de la banda
venezolana Waco.
Solo tú y yo redondea el buen paso de Piloto no solo por la
música de baile actual, sino por todas las músicas de la Isla.