CARACAS, 23 de julio (PL).— La directora del Ballet Nacional de Cuba
(BNC), Alicia Alonso, destacó los lazos que la unen al pueblo
venezolano desde su primera presentación en este país hace 60 años.
En declaraciones a reporteros, la prima ballerina assoluta
resaltó que en Caracas tiene excelentes amigos y un público que la
acogió de manera excelente durante sus actuaciones.
Estoy encantada de poder estar aquí de nuevo después de tanto
tiempo, afirmó en alusión a los 25 años transcurridos desde su
última visita a esta nación suramericana, en la cual bailó Giselle
junto al BNC el 21 de enero de 1983.
Interrogada por Prensa Latina, Alonso manifestó que el viaje a
Caracas era una tentación en medio del intenso trabajo y los
compromisos internacionales.
Nos gusta mucho la idea de trabajar con la compañía de ballet del
teatro Teresa Carreño, puntualizó al referirse al montaje de su
versión de Giselle con bailarines de Cuba y Venezuela.
Subrayó que vino a trabajar, a mostrar y compartir con las nuevas
generaciones sus conocimientos de pantomimas, gestos, expresiones y
desenvolvimiento en el escenario.
Esa posibilidad, agregó, es la felicidad más grande e importante,
pues dar lo que se conoce mantiene los deseos de vivir.
Las funciones serán los próximos 2, 3, 9 y 10 de agosto en la
sala Ríos Reyna de dicho teatro, con los roles protagónicos a cargo
de las venezolanas Cristina Gallardo y Cristina Amaral y los cubanos
Joel Carreño y Javier Torres.
Alonso aseveró que su país y Venezuela han mantenido fuertes
vínculos artísticos, pues muchos bailarines de esta nación han
integrado el BNC.
Siempre hemos tenido un contacto, un hilo que no se ha destruido
con el paso del tiempo, apuntó.
Indicó que cuando el ballet se hace con sinceridad y belleza
mejora al ser humano, le da un sentido diferente a la vida y ofrece
una forma más positiva de ver el mundo.
Es poder hablar con la gente y quitarle muchos de los dolores
actuales de cabeza, despejar la mente y tomar otra visión de futuro,
recalcó.