"Yo también quiero decir algo, y es que me gustó mucho montar en
las bicicletas amarillas y bañarme en la piscina de los niños¼
Yo sé que todas esas cosas son regaladas por Fidel; por eso los
niños lo queremos mucho a él y nos vamos a portar mejor y a aprender
más en las aulas cuando empiecen las clases en septiembre."
Atentos a cada palabra, Ariel David, Osmel Sarmiento, Yoel René y
otros niños asienten con la cabeza, en señal de total coincidencia.
El inesperado encuentro ocurre dentro del Parque Recreativo 26 de
Julio: una instalación construida desde 1983 para el sano
esparcimiento, cuyo deterioro se había hecho más notable en los
últimos tiempos, en gran medida por el intenso uso, pero también a
causa de la rutina y de las insuficiencias humanas.
Tal vez en otro lugar —o en otro momento— dos semanas no hubieran
sido suficientes, pero aquí bastaron para darle un "pase mágico" al
parque, reactivar 19 quioscos de gastronomía, dejar listos 12
equipos o aparatos de diversión y añadir opciones tan gratas e
instructivas como el alquiler de bicicletas, el disfrute del guiñol
o esa acogedora sala de video, con envidiable climatización, donde
sobra espacio para la fantasía, la sonrisa y la alegría que sean
capaces de liberar 80 niños felices.
"En todos esos trabajos constructivos —explica Ángel Arredondo,
director general de la Empresa de recreación, alojamiento y turismo
Baconao— estuvieron presentes los trabajadores del parque 26 de
Julio y un grupo de vecinos".
Sin ellos —añade Carlos Pérez, director del Parque— no hubiéramos
podido darle este magnífico regalo a la población, ni hablar de un
horario que durante el verano abre puertas desde las 9:00 de la
mañana hasta las 8:00 de la noche y que pretendemos mantener con
igual nivel de satisfacción hasta las 5:00 p.m., después de la etapa
vacacional.
Pero no solo a este lugar llegó el renovador y necesario hálito
del 26 de Julio. Construida desde "cero", la cafetería Tocororo se
inserta en una ofensiva que también transforma poco a poco el
semblante y el corazón del Zoológico santiaguero, mientras el
Círculo Juvenil Recreativo Orestes Acosta fue remozado para poner al
servicio de chicos y adultos su atractiva pista multipropósito, la
piscina, salones de baile, áreas de juegos pasivos inteligentes,
restaurante, cafetería, video-bar y parrillada, entre otros.
"Lo que necesitamos ahora es que todas estas instalaciones se
mantengan funcionando con la calidad que tienen durante estos días,
opina Virginia Ramírez, profesora de la escuelita Raúl Gómez García.
A pocos metros, Arlet Suárez y Claudia Rodríguez se divierten
dentro del agua junto a otros niños en la pequeña piscina del parque
26 de Julio. Llegaron bien temprano y entre sus planes no está irse
en lo inmediato, aun cuando ya la tarde empieza a declinar. Ellas
solo saben que coronaron muy bien su cuarto grado, que tienen todo
el derecho a disfrutar el verano y que, en correspondencia, deben
cuidar y contribuir a que otros cuiden esa instalación con el mismo
celo y ternura que en las noches arrullan, allá en casa, aquella
muñeca regalada por papá y mamá.