David Rodríguez, director de la Empresa de Taxis de Santiago de
Cuba, confirmó que el lote inicial —integrado por 10 de los 16
microbuses asignados por el Estado— circula entre el poblado de
Boniato y la comunidad residencial de Versalles.
Su ruta, dijo, se acerca o pasa por las inmediaciones de los
hospitales, centros comerciales, escuelas, instituciones culturales
y otros servicios de gran demanda popular.
Los primeros estados de opinión sondeados por Granma
fueron favorables, debido a que el servicio está a disposición de
los santiagueros desde las 6:00 a.m., hasta las 10:00 p.m., cubren
una distancia —en ida y vuelta— de 30 kilómetros y por el cupón de
viaje solo deben abonar 3.00 pesos en moneda nacional.
Los pasajeros pueden solicitar la parada o arribar a los
microbuses en el sitio que deseen, siempre y cuando no contravengan
lo estipulado en el Código de Vialidad y Tránsito.
Estos ómnibus de mediano formato —vinculados con anterioridad a
la actividad turística— tienen una capacidad que oscila entre 16 y
24 plazas y disponen de un reglamento que contribuye a preservar su
estado técnico y el confort y la calidad del servicio que demandan
los pasajeros.
Las autoridades prevén extender el servicio a otras áreas con
marcada concentración de personas, como el tramo comprendido entre
el poblado de El Caney y la terminal ferroviaria.
Sin embargo, la situación del transporte público continúa tensa
en este territorio, que solo dispone de 149 ómnibus, menos de la
mitad de los 350 con que contaba a finales de la década de 1980.
Cierto que el retorno a la circulación de un grupo de rutas que
estuvieron por largo tiempo desaparecidas, la incorporación de
nuevos lotes y las continuas inversiones para mejorar y recuperar el
parque tienen una expresión visible en Santiago.
El problema se agrava porque diariamente medio millón de
habitantes necesita este servicio y las bases del Ministerio del
Transporte solo cubren el 65% de la demanda; el resto de los
pasajeros corren a cuenta de los porteadores privados.