El candidato demócrata a la
presidencia de Estados Unidos, Barack Obama, sostuvo hoy múltiples
reuniones con autoridades de Israel, en medio de un desbordante
despliegue policial y militar en esta ciudad, tras un incidente con
un buldózer.
Estoy aquí para reafirmar la relación especial entre Estados
Unidos e Israel, expresó el senador por Illinois a sus anfitriones,
en un gesto interpretado por observadores como más dirigido a
impresionar al poderoso electorado judío norteamericano.
Rodeado en cada movimiento de un vasto dispositivo de seguridad,
Obama desayunó con el ministro israelí de Defensa, Ehud Barak, y
luego dialogó con el líder de la oposición, el ex primer ministro
Benjamin Netanyahu, con quien habló sobre el tema nuclear iraní.
Según un comunicado del Ministerio de Defensa, Barak y Obama
sostuvieron una vigorosa e intensa discusión, y abordaron todos los
temas claves de la zona, así como los desafíos futuros que deberán
encarar Israel y el mundo.
Tras colocar una corona de flores en el Memorial del Holocausto
judío Yad Vashem, el postulante demócrata fue recibido por el
presidente, Shimon Peres, a quien prometió que como jefe de Estado
preservaría los estrechos lazos entre Washington y Tel Aviv.
Obama aseveró que la seguridad del estado hebreo sería asunto de
alta prioridad en su administración, en tanto Peres lo urgió a que
sea un gran presidente por la causa de las batallas contra el terror
y la pobreza en el mundo.
El visitante y sus acompañantes se dirigieron a la ciudad de
Ramalah, en la ocupada Ribera Occidental, donde se entrevistó con el
presidente de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), Mahmoud Abbas,
y con su primer ministro, Salam Fayyad.
En el encuentro aseguró a Abbas y a otros líderes que será un
socio constructivo en el proceso de paz y que no perdería un minuto
en involucrarse y propiciar soluciones al conflicto regional, si
resulta electo presidente en los comicios de noviembre próximo.
Durante el trayecto de Obama a la sede del gobierno de la ANP, la
carretera permaneció saturada de policías vestidos de camuflaje,
desplegados a una distancia de 10 metros cada uno, pertrechados con
fusiles de asalto, cascos y chalecos a prueba de bala.
Las autoridades descartaron se tratara de una exageración y
justificaron tal despliegue como medida preventiva luego que el
martes un hombre hirió a 23 personas al atacar con un buldózer a
varios autos a escasos metros del hotel donde se hospedó el
candidato presidencial.
Su maratón de reuniones incluyó, además, conversaciones con la
ministra israelí de Relaciones Exteriores, Tzipi Livni, en la
localidad de Sderot, y una cena en la sitiada Jerusalén con el
primer ministro, Ehud Olmert, antes de partir mañana rumbo a Europa.