El belga Jonny Vekemans presenta nuevamente en la ciudad de
Camagüey una muestra en la cual evoca, con la fotografía artística,
su entrañable trabajo en la minería.
Graduado en la Academia de Bellas Artes de Hasselt, de su país,
el autor regresó a la Cuba con "Mito y verdad en las minas de
Limburgo", exposición vigente hasta el viernes en la galería Julián
Morales, de la filial camagüeyana de la UNEAC.
Aunque las 20 imágenes en colores son diferentes a las exhibidas
en el 2006 en la localidad, el contexto es igual, la desactivada
zona de extracción de carbón de piedra en la provincia de Limburgo,
donde Vekemans laboraba hasta sufrir un accidente de tránsito.
El artista utiliza la desnudez femenina para contraponer uno de
los símbolos de la belleza con la soledad y las ruinas de un otrora
emporio hullero del noreste de Bélgica.
Paredes desconchadas de antiguas oficinas, ventanas abiertas al
contraluz, amasijos de hierros oxidados, y la vegetación silvestre,
son algunos de los ambientes asociados a las modelos, en una notable
conjugación de poesía captada con la cámara.
Antítesis entre la vida y la desolación, las escenas y sus
mensajes ratifican la maestría de un autor de reconocidos avales
internacionales, e interesado en confrontar también sus creaciones
con espectadores cubanos.
La exposición incluye además 22 fotos impresas en tono azul sobre
tela, sin la presencia humana, y alusivas a las abandonadas
estructuras del lugar, en el que Jonny Vekemans atrapó el principal
tema de sus testimonios con el lente.