Alguna vez esta mujer confesó: "Yo creo que un artista de verdad
tiene que pisar las tablas cada cierto tiempo: el contacto con el
público es como una reconciliación consigo mismo".
No fue, sin embargo, una escena real la que visitó el último
domingo Rosita Fornés, sino la que cada uno de los radioyentes urdió
en su imaginación al escuchar a la popular y exigente actriz
interpretar en el espacio Teatro (Radio Progreso, 1:00 p.m.)
una versión para el medio de Confesión en el Barrio Chino,
importante pieza de Nicolás Dorr que le valió en 1984 el premio a la
Mejor Actuación Femenina en el Festival de Teatro de La Habana.
El propio Nicolás asumió la adaptación de una puesta radiofónica
(Héctor Pérez Ramírez) que se caracterizó por la sobriedad y un
diseño sonoro que permitió a los oyentes captar la peculiar
atmósfera de la pieza y destacar el trabajo de la Fornés, precisa en
sus inflexiones y portadora de una carga histriónica al nivel de su
jerarquía interpretativa.
Y es que la Fornés, a quien esta obra le viene como anillo al
dedo, le imprime una fuerza singular a los avatares de un personaje
que se mueve entre la nostalgia de lo que fue y pudo ser.
Cabe recordar cómo la radio fue uno de los primeros peldaños en
la larga y fecunda carrera de la artista, tal como ella misma ha
evocado: "Durante los últimos años de la década de los treinta y
principios de los cuarenta, trabajé intensamente en la radio. Estuve
un tiempo contratada por La hora ibérica de la COCO, hasta
que la CMQ me vuelve a contratar. Me dieron un programa muy bonito
La galería de la fama. Siempre había una personalidad
invitada. Podía ser un artista, también un profesional famoso,
escritor, arquitecto, pintor. Yo los entrevistaba, cantaba y
presentaba un artista invitado extranjero. Fue allí donde conocí a
Pedro Vargas y a otros cantantes famosos. Tenía que hacer un trabajo
muy variado. En eso me ayudaron mucho las clases de actuación que
estaba dando con Enriqueta Sierra, talentosa actriz y directora, que
inició en Cuba el radio-teatro. De esta forma trabajaba y, al mismo
tiempo, ampliaba mi horizonte."
De modo que la presencia de la Fornés en Teatro dignificó
un espacio que merece, como alguna vez dijimos, máxima atención.