La ganadería vacuna de la provincia de Camagüey, la de mayor masa
de estos animales en Cuba, tiene una considerable reducción de la
mortalidad por enfermedades hemoparasitarias asociadas a la
garrapata.
Rogelio Oliva, parasitólogo de la filial local del Instituto de
Medicina Veterinaria, señaló a la AIN que del número total de
muertes hasta inicios de la pasada década, a esa causa se debía
alrededor del 30 por ciento, o sea entre cinco mil y siete mil
cabezas.
El trabajo de control del ácaro, aplicado como sistema desde
1993, permitió paulatinamente reducir los daños y últimamente
significa sólo el uno por ciento.
La garrapata por sí sola no representa enfermedad, pero sí
trasmite y causa varias como anemia, anaplasmosis, babesiosis y
estrés, que normalmente llevan a la muerte del animal infestado.
El control integrado recurre al tratamiento con la vacuna cubana
GAVAC, los baños con productos químicos importados -con creciente
precio en el mercado mundial- y de medios biológicos y el laboreo de
las áreas de pastos, por ejemplo.
Los daños de ese insecto ocasionan reducción de las producciones
de leche y de carne, muchas veces hacen inservible la piel para la
elaboración de confecciones con cueros.
La GAVAC es una vacuna lograda por la ingeniería genética y
biotecnología cubanas y la prepara el centro ubicado en esta ciudad.