Un veterano estadounidense de la
ocupación de Iraq murió abandonado en Carolina del Norte, a pesar de
sufrir severos disturbios mentales, señala hoy el diario The New
York Times.
La fuente cita a antiguos compañeros del ex integrante de los
servicios médicos Joseph Dwyer, quienes lamentaron las condiciones
psíquicas en las cuales este se encontraba antes de suicidarse,
además de criticar al Pentágono por la desatención mostrada.
Dwyer, tenía 31 años, veía bombas en las carreteras
norteamericanas, advertía de peligros inexistentes, no soportaba las
películas y solía tomar precauciones excesivas en los lugares,
detallaron Angela Minor y Dionne Knapp.
Resulta frustrante que después de sobrevivir a la violencia en el
país árabe, los militares aquí lo dejaran morir así, sentenciaron.
Una situación más o menos similar experimentan alrededor de 300
mil estadounidenses que según la Corporación RAND regresaron de Iraq
y Afganistán con estrés postraumático.
Sin embargo -advierte el Times-, el caso de Dwyer es diferente, y
merecía mejor suerte.
En los primeros días de la invasión a la nación del Golfo
Pérsico, el ex militar cargó en sus brazos a un niño iraquí herido
por la metralla de los combates, hecho que quedó registrado en una
foto.
Dicha imagen se convirtió en símbolo de las supuestas bondades de
los ocupantes, y fue utilizada para convencer a muchos
norteamericanos que entonces querían creer en el conflicto desatado,
recuerda el influyente periódico.
Algunos meses después del acontecimiento —agrega el rotativo—,
Dwyer estaba de vuelta a casa, donde su orgullo se volvió paranoia.
Especialistas del Ejército de Estados Unidos admiten que la
violencia existente en suelo iraquí afecta a sus uniformados, y con
frecuencia los lleva a cometer o intentar el suicidio.