En estos cuatro fracasos hay una constante: la falta de ofensiva
y de oportunidad. Nuestros hombres siguen esperando demasiado,
dejando pasar lanzamientos bateables para después verse obligados a
hacerle swing a lo que se parezca. Sucedió en La Habana, en Taipei
de China y en Holanda.
Ahora, en la recién finalizada justa europea, se vio a las claras
que la velocidad de swing no es la misma, ni en Bell, ni en Malleta
ni en Yulieski, tres de los más afectados por el largo trabajo de
preparación que incluye una carga de pesas, sin la cual no es
posible desarrollar la fuerza.
Soy de la opinión de que los técnicos de la preselección nacional
saben lo que hacen y son los primeros preocupados por el resultado
en Haarlem, que en el lenguaje de entrenadores no es sino un test
pedagógico importante antes de llegar a Beijing. Felipe Diez-Siré,
el preparador físico de los santiagueros durante las últimas Series
Nacionales y ahora del equipo Cuba, ha demostrado que conoce su
profesión.
También es necesario poner en claro algunos conceptos. Estados
Unidos tiene una estructura distinta a la nuestra en su deporte en
general y son las universidades las principales canteras. El béisbol
no es una excepción, y el "draft", o proceso de selección y
escogida, tiene en los peloteros universitarios su materia prima.
Por eso, a nadie le extrañe que dentro de dos o tres años un
lanzador zurdo de tanta capacidad como el zurdo Mike Minor —recta de
90 millas, buena curva y excelente control en la zona baja—, esté
contratado en uno de los 30 equipos de Grandes Ligas. Así sucede
también con los japoneses. Daisuke Matsusaka, un perfecto
desconocido al cual no le pudimos batear en Atenas y ahora estrella
de los Medias Rojas de Boston, es un buen ejemplo.
En Haarlem bateamos muy poco, es cierto, 225 de promedio, solo
por encima de Holanda (214). Cosas de la pelota, lo que más nos
preocupaba era el pitcheo y se comportó a gran altura (1,74 de
promedio de limpias) durante todo el evento.
Si me preguntaran si estoy preocupado les respondería que sí, por
supuesto. La derrota, sea donde sea, tiene siempre una cara muy fea.
Pero a menos de un mes del 13 de agosto, fecha de inicio del torneo
beisbolero olímpico, los peloteros cubanos enfrentarán la última
etapa de su preparación en Corea del Sur, que incluye topes con
equipos de esa nación asiática. La forma deportiva, si todo sale
bien, debe de estar en su punto al arribar a Beijing.
Haarlem, con su amarga cuota de caer dos veces ante EE.UU., debe
de servir como un alerta.