La
noticia sobre la actuación en Cuba de la superbanda brasileña
Sepultura, que será en un concierto único este sábado 19 a las 10:00
p.m en la Tribuna Antimperialista José Martí, prendió como pólvora
en todos aquellos que se iniciaron en el amor al rock and roll desde
finales de la década del 80.
Fundada en el estado brasileño de Minas Gerais por los hermanos
Cavalera, Max (guitarra, y voz), e Igor (batería), junto al bajista
Paulo Jr. y Jairo Guedez, Sepultura no solo lleva a cuestas la
categoría de "precursora del trash-metal en América Latina", sino
que, además, grabó su nombre con fuego en el trono de las tendencias
más potentes del rock and roll.
A partir del lanzamiento de su primer material fonográfico
Bestial devastation (1985), atacaron a las masas rockeras con un
sonido fuerte y demoledor, marcado por las influencias de la obra de
alineaciones como Slayer, Motorhead y Sacred Reich.
Si bien las bases rítmicas de un puñado de temas de este trabajo
como WarNecromancer o Warriors Of Death dejaron ver
señas de identidad propias, la publicación de Morbid visions
(1986) cosechó legiones de fans y las páginas de las revistas
especializadas le abrieron los brazos con favorables críticas,
gracias al empuje de temas como War, Crucifixion y
Troops of doom.
Poco tiempo después, la escena metalera fue testigo de la salida
de Jairo y su sustitución por Andreas Kisser, un guitarrista oriundo
de Sao Paulo. Con esta nueva formación se encerraron en el estudio
para definir lo que sería su tercera producción, Schizophrenia
(1987), álbum que alberga auténticas municiones del género, entre
las que se cuentan Escape to the void y el instrumental
Inquisition symphony.
Bajo la égida del sello alemán Road Runner presentan Beneath
the remains (1989). Cuando ya empezaban a probar las mieles del
éxito internacional dan a luz a un hijo pródigo del trash-metal:
Arise (1991), con el que escalaron nuevos peldaños hasta
elevarse a la estatura de una banda de culto. Su creciente fama los
llevó a compartir el cartel del festival Rock In Rio 2 con famosos
como Guns N' Roses, Megadeth, Faith No More, Santana¼
Dos años más tarde, convertidos en un modelo a imitar para
multitud de grupos, vuelven a la carga con Chaos A.D (1993),
en el que ponen en juego todas sus habilidades en el manejo de
instrumentos brasileños, sin que palideciera su condición de
monstruos del metal. Este álbum no solo se alzó como una referencia
para el género, sino que también demostró, claramente, que en sus
líneas creativas pervivían las esencias más insurgentes del rock,
visibles en temas de marcado carácter antibelicista y antirracista
como Refuse-Resist, Manifest y el célebre Territory.
En 1996 se aventuraron a un viaje al corazón de la selva
amazónica, e implantaron en el cuarteto un nuevo periodo evolutivo,
en cuyo centro respiraba la dignidad natural de las culturas
autóctonas de Brasil. De sus días junto a la tribu Xavante surgió
Roots, un disco que recogió, con electrizante claridad, parte
esencial de la filosofía de los Sepultura, plasmada en las canciones
Roots, bloody roots, Ambush, dedicada al sindicalista y
ecologista brasileño Chico Mendes, que murió asesinado a causa de
sus acciones a favor de la protección de la naturaleza, y
Dictatorshit, basada en los desaparecidos brasileños.
Tras este viaje a las raíces Max Cavalera se fue con su música a
otra parte y abandonó la banda para fundar el grupo Soulfly. Los
seguidores de Sepultura sintieron su salida en sus propias carnes, y
se dividieron en dos bandos: aquellos que no la concebían sin la voz
expansiva de su líder, y los que optaron por otorgar a la escudería
un voto de lealtad. Para reemplazar a Max convocaron al vocalista
estadounidense Derrick Green, con quien editan los discos Against
(1998), Nation (2001), Revolusongs (2002), Roorback
(2003) y Dante XXI (2006), obra conceptual inspirada en
La Divina Comedia.
Ya sin la presencia del otro de los Cavalera (Igor), sustituido
por Jean Dolabella, la banda se encuentra inmersa, actualmente, en
la preparación de un disco inspirado en el libro de Anthony Burgess,
La Naranja Mecánica.
A sus 25 años, Sepultura conserva una inquietante potencia
rítmica y un poder de evocación tan intenso que arrastrará,
seguramente, a miles de jóvenes de toda Cuba y de otros países de
América Latina hacia la Tribuna Antimperialista, donde corearán sus
canciones a voz en cuello con la fuerza de un sueño cumplido.