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Exigen eficacia en las construcciones
María Julia Mayoral
ma.julia@granma.cip.cu
La
falta de eficacia en las construcciones sigue generando abundantes
críticas por parte de los diputados. Ellos reclaman organización,
coto al robo de recursos, cumplimiento de los plazos de ejecución,
calidad de los materiales y las edificaciones, reactivación de las
producciones locales, rendimiento óptimo de las millonarias
inversiones en la industria de materiales de construcción...
De estas exigencias, planteadas con énfasis desde la anterior
Legislatura, dio cuentas ayer el intercambio que —encabezado por el
presidente del Parlamento, Ricardo Alarcón de Quesada— sostuvieron
los integrantes de la Asamblea con Fidel Figueroa, ministro de la
Construcción (MICONS), y otros principales cuadros del sector, en el
Palacio de las Convenciones.
RADIOGRAFÍA EXACTA
Inversiones
en la industria de materiales todavía están por ofrecer los frutos
esperados.
Si cada intervención fuera la pieza de un rompecabezas,
estaríamos armando una fotografía de la situación de las
construcciones y de la vivienda con todo lo que se ha planteado aquí
con mucha razón y objetividad, a partir de las vivencias que cada
uno tiene, evaluó el vicepresidente del Consejo de Estado, Carlos
Lage Dávila.
En el universo de la vivienda hay problemas acumulados durante
mucho tiempo, pero si mantenemos la asignación de recursos lograda
en estos últimos tres años, con mejor organización, usando los
suministros en aquellas cuestiones más urgentes para atender
necesidades de la población y de la economía del país, y potenciando
la industria local de materiales de la construcción, podrá haber
mejores resultados aun en las condiciones actuales, opinó el también
secretario del Comité Ejecutivo del Consejo de Ministros.
Aunque
el programa de la vivienda dispone de recursos como nunca antes, los
problemas acumulados son muy superiores.
Estamos sin duda, abundó, ante el problema objetivo, material,
más duro del país en lo referido a las condiciones de vida de la
población: los pisos de tierra, los edificios con peligro de
derrumbe, los barrios insalubres, las ciudadelas sin condiciones de
vida...
Actualmente la cantidad de recursos disponibles resulta muy
superior a la de cualquier otro momento, incluida la etapa anterior
al periodo especial; pero hay algo que debemos decir con claridad:
hay un límite material y financiero para afrontar estos problemas, y
los planes deben ajustarse con objetividad a las posibilidades
reales, indicó Lage.
No obstante, subrayó, si hacemos bien las cosas, puede haber un
impacto mayor en la solución de los problemas.
El país, precisó, tiene condiciones para dar respuesta a las
necesidades de incrementar la producción de la industria local y el
Ministerio de la Construcción es responsable del programa. Reanimar
esa industria, aseguró, constituye una decisión del Gobierno que no
ha avanzado a buen ritmo. Será, advirtió, un proceso gradual, pero
debe ir más aceleradamente.
Entre las quejas de los diputados estuvo la mala calidad de pisos
cerámicos y de elementos para techar viviendas y levantar muros.
Sobre el tema, Lage indicó: Si algo no tiene calidad es mejor que no
se produzca; es preferible, ilustró, hacer 40 000 tejas con el
grosor adecuado que fabricar 50 000 más finas; estamos ante un
asunto de organización, exigencia y disciplina. Las inversiones para
modernizar la industria de materiales también deben favorecer el
aumento de la calidad, opinó.
ROBO EN LAS OBRAS
La sustracción de materiales, señalaron los diputados, atenta
contra la calidad, el costo y la terminación en fecha de las
instalaciones. Al analizar esa fuga de recursos no debería pasarse
por alto la incidencia que en ello ejerce la reducida venta a la
población y hechos contradictorios como la comercialización en solo
un año de 200 000 toneladas de cemento gris en las tiendas en
divisas, mientras no existe la correspondiente oferta de áridos,
entonces, ¿de dónde sacó la gente la arena, la piedra... para
construir?
Existen muchas necesidades materiales, comentó Lage, y eso
resulta condición objetiva: es verdad que quien se roba una caja de
azulejos gana con su venta ilícita el salario del mes y hay un
asedio grande por parte de la población a las obras; pero esas
ejecuciones tienen jefes, y estos un organismo superior, y las obras
se levantan en un barrio, donde están los CDR y otras organizaciones
de masas. El responsable de controlar los recursos es la
administración, pero la vigilancia colectiva puede ayudar,
respaldar, denunciar los problemas; los vecinos de cada localidad
pueden sumarse a la batalla por el orden y la legalidad.
Para el titular del MICONS, el asunto puede calificarse "como una
asignatura pendiente", aunque no dejan de aplicarse sanciones a los
infractores y cuadros responsables. A la par, ilustró que fueron
establecidos métodos de control más rigurosos y sistemáticos en no
pocos lugares. Si los gastos exceden lo aprobado, dijo, los jefes
tienen que responder por eso.
Entre las prioridades del Ministerio para enfrentar las
dificultades, Figueroa destacó el fortalecimiento de la gestión de
los contratistas; la descentralización de la administración y la
gestión de las obras, el aumento de las exigencias en su preparación
técnica (ninguna puede comenzarse sin ese estudio previo); la
consolidación del control técnico, la capacitación de la fuerza de
trabajo, la modernización y ampliación de las capacidades
productivas en la industria de materiales.
Si de malos hábitos hablamos, Lage también señaló la necesidad de
eliminar la vieja costumbre de sacar constructores de una obra para
resolver urgencias de otras atrasadas cuando apremia su terminación.
Eso, consideró, desorganiza, afecta el control de los recursos, la
disciplina, la productividad.
Tampoco, añadió, puede seguir la falta de permanencia de los
jefes en las ejecuciones; estos no pueden ser citados en horario de
trabajo para nada: si el director de una empresa o quien sea precisa
reunirse con esos cuadros directos, tendrá que ir a la obra. En la
organización, la disciplina, la presencia de los jefes, la
permanencia de los constructores, se puede avanzar y debemos
avanzar, concluyó.
PLANIFICAR CON OBJETIVIDAD
El plan tiene que ser ajustado a las posibilidades objetivas del
país, esa máxima vale para cualquier esfera de la vida nacional.
Para el 2009, explicó Lage, esperamos en principio disponer de una
cantidad similar a la de este año en cuanto a recursos para el
programa de conservación y rehabilitación de viviendas.
La diferencia radica en el modo de elaborar las proyecciones: en
esta ocasión se ha orientado con más fuerza que el plan parta de las
evaluaciones hechas por los municipios. Las autoridades locales
deben decir qué prefieren hacer con la asignación de recursos, si
terminar X número de viviendas, priorizar reparaciones... , pues
allí en el municipio conocen mejor cuáles son las cuestiones de más
urgencia, aunque después tal vez no pueda hacerse exactamente lo
propuesto. Se trata, ponderó, de confeccionar un plan mejor
orientado a las necesidades fundamentales, donde estén reconocidas
las inherentes al desarrollo de la economía y las planteadas por la
población.
Independientemente de la cantidad de problemas y de su gravedad,
los diputados coincidieron en que existen condiciones para un mejor
desempeño del sector de las construcciones, en ello hubo evidente
consenso. |
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