Por sus pasillos han caminado héroes y mártires de misiones
internacionalistas, estrategas que ante cada amenaza movilizan
tropas, combatientes que desde cualquier posición velan por la
seguridad nacional¼ miles de oficiales de
las FAR.
Cuarenta y cinco años y la Academia continúa brindando su
reconocida teoría militar que muestra luego en cada ejercicio
práctico. Surgen nuevos armamentos, nuevos conflictos
internacionales y la preparación se adecua. Otro es el contenido y
la forma para repeler la acción.
En
el terreno, la oportunidad para ejercitar lo aprendido.
Detrás de las múltiples razones para no invadir la Isla, el
enemigo supone la resistencia y la preparación militar de las FAR y
de todo el pueblo. Y aunque es sabida su superioridad
armamentística, por nuestra parte sobra el coraje que trasciende los
anuncios. A ello ha contribuido también la Academia.
Mientras, de llegar la guerra indeseable, los oficiales que
egresarán de la institución este año realizan uno de los tantos
ejercicios prácticos. Suponen desembarcos, avistan paracaídas,
precisan fuego con la artillería, grupos de cañones se desplazan,
detallan en mapas¼ planifican la acción
combativa con armas y aseguramientos. Son solo conjeturas, pero se
aplica el conocimiento aprendido en las aulas. Para ello, el coronel
José Miñoso Carraz, jefe del órgano de instrucción, contribuye a la
elaboración del plan anual de estudios.
Mediante el programa docente se forman doctores en ciencias
militares, sociales, psicológicas y pedagógicas. Se desarrollan
maestrías, diplomados, cursos y entrenamientos.
Durante estos 45 años, miles de alumnos se han graduado, comenta
el coronel Miñoso, quien asegura que los especialistas de mando y
estado mayor egresados han elevado su desempeño en los niveles
táctico, táctico operativo y operativo estratégico.
Bien lo sabe el coronel Raúl Villar Kessell. Esta es la segunda
ocasión que recibe instrucción en la Academia y ahora lo hace en
Decisión y Mando. Para él, la estancia en esta institución resulta
siempre una vía muy provechosa para elevar su capacidad, y a pesar
de alejarse un poco de las actividades cotidianas, considera que
ello fortalece su preparación. En esa combinación que requiere de
continua actualización, está la victoria, sostiene.
Y así será siempre, al menos mientras exista imperialismo, pues
como dijera Fidel, "la guardia revolucionaria no se descuidará
jamás. La historia enseña con demasiada elocuencia que quienes
olvidan este principio no sobreviven al error".