Academia de las FAR

Estrategias entre los libros y el fuego

Katia Siberia García

Al este de la capital, la señal advierte la cercanía de una zona militar, y aunque algunos la asocien a peligro, seguridad, o secreto, en la Academia de las Fuerzas Armadas Revolucionarias General Máximo Gómez, Orden Antonio Maceo, se descubre una entrega ilimitada.

Foto: Arnaldo SantosMiles de oficiales deben a la Academia su alta preparación.

Por sus pasillos han caminado héroes y mártires de misiones internacionalistas, estrategas que ante cada amenaza movilizan tropas, combatientes que desde cualquier posición velan por la seguridad nacional¼ miles de oficiales de las FAR.

Cuarenta y cinco años y la Academia continúa brindando su reconocida teoría militar que muestra luego en cada ejercicio práctico. Surgen nuevos armamentos, nuevos conflictos internacionales y la preparación se adecua. Otro es el contenido y la forma para repeler la acción.

En el terreno, la oportunidad para ejercitar lo aprendido.

Detrás de las múltiples razones para no invadir la Isla, el enemigo supone la resistencia y la preparación militar de las FAR y de todo el pueblo. Y aunque es sabida su superioridad armamentística, por nuestra parte sobra el coraje que trasciende los anuncios. A ello ha contribuido también la Academia.

Mientras, de llegar la guerra indeseable, los oficiales que egresarán de la institución este año realizan uno de los tantos ejercicios prácticos. Suponen desembarcos, avistan paracaídas, precisan fuego con la artillería, grupos de cañones se desplazan, detallan en mapas¼ planifican la acción combativa con armas y aseguramientos. Son solo conjeturas, pero se aplica el conocimiento aprendido en las aulas. Para ello, el coronel José Miñoso Carraz, jefe del órgano de instrucción, contribuye a la elaboración del plan anual de estudios.

Mediante el programa docente se forman doctores en ciencias militares, sociales, psicológicas y pedagógicas. Se desarrollan maestrías, diplomados, cursos y entrenamientos.

Durante estos 45 años, miles de alumnos se han graduado, comenta el coronel Miñoso, quien asegura que los especialistas de mando y estado mayor egresados han elevado su desempeño en los niveles táctico, táctico operativo y operativo estratégico.

Bien lo sabe el coronel Raúl Villar Kessell. Esta es la segunda ocasión que recibe instrucción en la Academia y ahora lo hace en Decisión y Mando. Para él, la estancia en esta institución resulta siempre una vía muy provechosa para elevar su capacidad, y a pesar de alejarse un poco de las actividades cotidianas, considera que ello fortalece su preparación. En esa combinación que requiere de continua actualización, está la victoria, sostiene.

Y así será siempre, al menos mientras exista imperialismo, pues como dijera Fidel, "la guardia revolucionaria no se descuidará jamás. La historia enseña con demasiada elocuencia que quienes olvidan este principio no sobreviven al error".

 

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