Arenga asesina

MANUEL E. YEPE

Michael Reagan, un comentarista radial de extrema derecha difundido ampliamente en Estados Unidos e invitado frecuente a programas noticiosos de televisión por cable, llamó al asesinato de Mark Dice, un activista impugnador de la versión oficial sobre los acontecimientos del 11 de septiembre del 2001 que motivaron la "guerra contra el terrorismo" que desde entonces libra Washington.

Michael es hijo de Ronald Reagan.

La denuncia fue formulada el 24 de junio del 2008 en FAIR, la revista digital de un grupo dedicado, desde 1986, a monitorear los medios de prensa y denunciar aquello que considera faltas a la ética, a la luz de la Primera Enmienda de la Constitución estadounidense.

Michael Reagan, es hijo de Ronald Reagan, iniciador en 1990 de la era neoconservadora en la Casa Blanca que aún subsiste. La acusación de Reagan contra Mark Dice consistió en el hecho de haber enviado cartas y DVDs a soldados estadounidenses en Iraq denunciando que fue el gobierno de su país el que llevó a cabo los ataques contra las Torres Gemelas de Nueva York y el Pentágono, que fueron el pretexto para la agresión yanki contra Bagdad.

Por la difusión de tan "impopular" versión de los atentados, Reagan abogó porque estos activistas fueran asesinados por "traidores".

"Debíamos buscar a la gente que está haciendo esto, sacarlos y matarlos. Realmente, sacarlos, porque son traidores a su país, y matarlos. ¿Esto provoca algún problema? Hay que enfrentarlo. Hay que matarlos. Llamémoslos traidores, eso es lo que son y hay que matarlos. Yo pago las balas."

"¿Qué les parece la idea de sacar a Mark Dice y ponerlo ante un pelotón de fusilamiento. Lo ataremos a un poste, sin taparle los ojos, para divertirnos un poco con Mark Dice".

Seis días más tarde, Reagan invitó a Dice a su programa para excusarse y le dijo: "A veces los anfitriones de programas de radio nos alteramos, nos ponemos bravos, cometemos errores. Decimos cosas verdaderamente estúpidas."

Pero los "errores" de Reagan, señala FAIR, se reiteran.

El 15 de agosto del 2006, por ejemplo, Reagan llamó a liquidar a los niños nombrados por sus padres "Hezbollah" como homenaje a la organización libanesa que frenó la ofensiva israelí contra el país árabe y a su líder Hassan Nasrallah.

"¿Ustedes saben lo que haría con esos bebés en su primer cumpleaños? Les pondría una granada en sus fondillos y la activaría. ¡Feliz cumpleaños, bebé! ¡Adiós, adiós!"

En respuesta a algunas llamadas de oyentes indicando que los bebés no tienen culpa por los nombres que reciben, Reagan dijo: "¿Y qué de malo tendría matar a las madres, junto con sus hijos?"

El 5 de diciembre del 2005, Reagan dijo que el Presidente del Comité Nacional del Partido Demócrata, Howard Dean, "debía ser arrestado y ahorcado por traición, o encerrado en un hueco hasta el fin de la guerra contra Iraq", en respuesta a un planteamiento de este en el sentido de que "la idea de que vamos a ganar esta guerra es sencillamente errónea".

FAIR relaciona estas actuaciones de Michael Reagan con las de otro comentarista con larga historia de uso de las ondas radiales para llamar a la violencia, quién también es difundido por la cadena Radio América, G. Gordon Liddy.

Liddy, quien antes de dedicarse a la radio y a la actuación en TV y cine fue agente del FBI, activista del Partido Republicano y un cercano colaborador del presidente Richard Nixon, cumplió, en la década de los setenta, cinco años y medio de prisión (de una condena de 20) por su prominente participación en el escándalo Watergate, que provocó la renuncia de Nixon, aconsejó a sus oyentes el 26 de agosto de 1994:

"Si la Oficina de Alcohol, Tabaco y Armas viene a desarmarlo a usted y ellos tienen armas, hágales resistencia con sus armas. Tíreles a la cabeza, porque ellos usan chalecos antibalas. Tiros a la cabeza, tiros a la cabeza¼ ".

La cadena Radio América asegura que cuenta con más de 150 emisoras para difundir los programas de Reagan y 160 para los de Gordon Liddy, en todos los Estados Unidos.

Con un gobierno que proclama su derecho a lanzar guerras preventivas y se considera más allá del bien y el mal en la comunidad mundial, nada tiene de extraño que haya muchos Reagan y Liddy ejerciendo su propia "libertad de prensa" en los medios estadounidenses.

 

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