La educación energética es un componente de la educación
ambiental y debe contribuir a revelar la injusticia del desigual
reparto de los recursos a nivel mundial, opinó un experto
internacional en esa materia.
Ese principio se cumple en Cuba, donde más del 95 por ciento de
la población dispone de electricidad, aseguró Manuel Antonio
Fernández Domínguez, Coordinador del Taller de Educación Ambiental
del Instituto de Ciencias de la Educación, de la Universidad de
Santiago de Compostela, de Galicia.
El científico elogió la existencia de la Isla de un sistema de
acciones educativas a escala de la sociedad, al responder un
cuestionario del boletín semanal Clips de Energía, del Centro de
Gestión de la Información y Desarrollo de la Energía (CUBAENERGIA).
Subrayó que ese logro es efecto del Programa de Ahorro de Energía
del Ministerio de Educación (PAEME) que tiene presencia en todas las
escuelas del país, y se ha multiplicado con la Revolución Energética
que hoy se lleva a cabo en la ínsula caribeña.
Fernández Domínguez explicó que Educación Ambiental forma parte
de la Educación en General, la cual se debe considerar en su
dimensión más integral, primero de alfabetización y luego de
desarrollo de las capacidades cognitivas, morales y estéticas de
todos los niños y niñas sin excepción.
El también Jefe del Departamento de Biología del Instituto de
Enseñanza Secundaria Xelmírez I de Santiago de Compostela es amigo
de Cuba y entusiasta promotor de intercambios con la ínsula caribeña
en la esfera de la educación ambiental desde hace casi una década.
En su entrevista al órgano semanal de CUBAENERGIA, aseguró la
imposibilidad de abordar los aspectos energéticos de nuestra
realidad social sin tener en cuenta el tema del agua, el cambio
climático, los residuos, el transporte y las especies amenazadas.
También mencionó como factores insoslayables en el análisis, la
contaminación urbana, y otros problemas ambientales que enfrenta la
sociedad contemporánea