|
|
|

María Luisa García
La palabra ochavo, -a, por la que me pregunta un
lector, procede del latín octavus; antiguamente se empleaba
como sinónimo de octavo. Aunque tiene otras acepciones, daba
nombre a una moneda de cobre española, que pesaba un octavo de onza
y tenía un valor de dos maravedís; fue mandada a labrar por Felipe
III, y con el valor primitivo pero menos peso, se siguió acuñando
hasta mediados del siglo XIX. Es expresión relativamente común no
tener un ochavo y puede nombrar también una cosa
insignificante, de poco o ningún valor. Es palabra de muy poco uso. |
|
|