Docenas de comunidades del medio oeste
estadounidense continúan hoy en peligro de inundación debido a las
crecidas del río Mississippi y sus afluentes por las lluvias de las
dos últimas semanas.
Los desbordamientos del río provocaron la muerte de 24 personas y
obligaron a evacuar a unas 35 mil en la medida en que las aguas
amenazaban con sumergir varias localidades en los estados de
Illinois, Iowa y Missouri.
Miles de familias obligadas a abandonar sus hogares encontraron
al regresar que el diluvio arrasó con sus pertenencias, en lo que el
diario The New York Times califica como la peor catástrofe natural
experimentada en el país desde el huracán Katrina en 2005.
Según el rotativo, las ruinas de casas, negocios, escuelas,
hospitales, iglesias y oficinas del gobierno afectadas por las
inundaciones dejan una carga de basura que acarrea otro problema por
la falta de maquinaria para recogerla.
A los equipos electrónicos y los muebles deteriorados por el agua
se sumarán en las próximas semanas los escombros de cientos de casas
de madera que deberán ser demolidas por los daños reportados en su
estructura, refiere.
En cientos de casos, los ocupantes de esas edificaciones no
aseguraron sus propiedades por confiar en las promesas de la Agencia
Federal para el Control de Emergencias de que los diques contendrían
las crecidas de los ríos.
Las autoridades sanitarias muestran preocupación por la
contaminación del agua y la aparición de enfermedades asociadas, por
lo cual, aconsejan a quienes radican en las zonas afectadas a estar
atentos a brotes de hepatitis o tétanos.