Uno de los últimos libros del doctor Antonio Núñez Jiménez, La
cuenca del Toa, será presentado hoy en la capital cubana en
recordación del aniversario 85 del nacimiento del hombre considerado
uno de los descubridores de Cuba.
El texto forma parte de la colección de Núñez Jiménez (1923-1998)
y su promoción está prevista en el Centro de Prensa Internacional,
en coordinación con las comisiones de Medio Ambiente y Desarrollo
Sostenible: la de las Naciones Unidas, y la encargada de celebrar en
2008 el año del Planeta Tierra por iniciativa de ONU.
Autor de numerosos cuadernos sobre geografía, historia,
espeleología y ciencias sociales, narrador, humanista y de sólida
cultura, fue uno de los intelectuales cubanos de mayor presencia en
el ámbito nacional e internacional.
Si el Almirante Cristóbal Colón ostenta por derecho propio desde
hace siglos el título de descubridor de Cuba, al menos para los
europeos, la historia lo ha forzado a compartir el presunto mérito,
más bien encuentro entre dos culturas, con otros eminentes
investigadores.
Así, el barón Alejandro de Humboldt, que revisó la Isla en sus
visitas de 1800 y 1804, mereció, del insigne educador José de la Luz
Caballero, el calificativo de segundo descubridor.
Fernando Ortiz, de obra monumental en todos los órdenes de la
vida nacional, fue denominado por el ensayista Juan Marinello como
el tercero.
Más cercano en el tiempo, Núñez Jiménez fue acreedor en 1995 del
diploma honorífico que lo reconoce como el cuarto. Fue un autor
Revolucionario que llegó a La Habana en 1959 junto a las fuerzas del
Comandante Ernesto Che Guevara, y con los grados de capitán del
Ejército Rebelde.
La cuenca del Toa, en el oriente cubano, posee inapreciables
recursos hídricos y es uno de los accidentes más notables del Grupo
Orográfico de Sagua-Baracoa, entre las provincias de Holguín y
Guantánamo. El río tiene 124 kilómetros de largo y 72 afluentes.