Un
sexteto de lujo, dos veces campeón mundial por equipos, con varios
monarcas del orbe y continentales, representará a Cuba en el torneo
de judo de los XIII Juegos Paralímpicos de Beijing del 6 al 17 de
septiembre próximo.
La selección tiene una hoja de servicio que pocas naciones
exhiben y que, según Senén Ramos, su preparador principal y miembro
del colectivo del judo masculino dirigido por el profesor Justo Noda,
podría asegurarle la mejor actuación de la historia.
"Son atletas consolidados en sus divisiones en el mundo. Poseen
el nivel técnico-táctico y la fuerza necesarios, armas estratégicas
para enfrentar a rivales conocidos ante los que estarán en igualdad
de condiciones", destacó Ramos.
Encabezados por los monarcas paralímpicos de Sydney-2000, Sergio
Arturo Pérez (SCU), de los 60 kilogramos, e Isao Cruz (VCL), de los
81 —ambos asistirán a su tercera cita—, el conjunto lo componen
además Víctor Sánchez (PRI-66), campeón continental; Jorge
Hierrezuelo (SCU-73), titular de Sao Paulo-07, Juan C. Cortada
(PRI-100), plata en esa misma justa, y Giangalini Jiménez (más de
100-SSP), oro en Río de Janeiro’07.
Argumentó el destacado preparador con títulos dorados por equipos
en Brommat, Francia-2006, y Sao Paulo, Brasil 2007, que dada su
condición de discapacidad visual y su edad —todos son miembros de la
Asociación Cubana de Ciegos y Débiles Visuales—, el sexteto recibe
una atención directa por los entrenadores del Cerro Pelado.
"Ellos están distribuidos en los grupos del judo convencional,
cuyos preparadores y principales figuras aportan su grano de arena
en los entrenamientos", comentó.
Sobre los rivales más difíciles Ramos señaló que en su agenda
aparecen once hombres "bien estudiados y con referencias". Las
naciones con más fortaleza serán Azerbaiján, Francia, Brasil y
Japón. "Todos tienen potencia en una o dos divisiones, nosotros la
tenemos en todas".
Sobre su equipo, Ramos enfatizó que pudiera subir al podio de
premiaciones en seis oportunidades, y "me sentiría más feliz si de
ellas tres fueran de oro".
La presencia del judo cubano en lides de este tipo data desde
Sydney 2000 con las dos preseas de oro de Sergio Arturo (60
kilogramos) e Isao Cruz (81). En Atenas 2004, solo se conquistó una
de bronce, la de Rafael Torres Pompa, en más de 100 kilogramos. En
los XII Juegos Paralímpicos de la capital griega Cuba ocupó en
general el lugar 43 (2-2-7) entre 136 naciones.