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Al menos tres bases del Ejército estadounidense enviaron hacia las
guerras de Iraq y Afganistán a cientos de soldados afectados por
problemas médicos, señaló un estudio citado hoy por el diario USA
Today.
Según el reporte de la Oficina General de Contabilidad (GAO), uno
de cada 10 efectivos despachados presentaba limitaciones de salud que
le impedían combatir con efectividad.
La presión gubernamental para satisfacer las exigencias de los
conflictos, obligó a los jefes de Fort Stewart, Fort Benning y Fort
Drum a tomar semejante decisión, aseguró la principal agencia
investigadora del Congreso norteamericano.
Incluso -precisó- en varios casos se perdieron historias clínicas
de militares o simplemente se trataron con superficialidad sus
dolencias.
El informe de GAO coincidió con el anuncio del Departamento de
Defensa, entidad que pretende incrementar los requerimientos
sanitarios para las tropas destinadas a los territorios ocupados,
comenta el influyente rotativo.
De acuerdo con el periódico, el Pentágono propuso tener en cuenta
16 nuevos requisitos médicos antes de enviar a guerrear a los
uniformados.
En mayo pasado el propio diario de circulación nacional divulgó que
desde 2003, unos 43 mil soldados con dificultades de salud fueron
despachados hacia Iraq y Afganistán.