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El presidente estadounidense, George W. Bush, negó hoy la posibilidad
de bases militares permanentes en Iraq y evitó descartar el uso de la
fuerza contra Irán, en una conferencia de prensa ofrecida en esta
capital.
Tras reunirse con la canciller federal alemana, Angela Merkel, el
mandatario norteamericano desestimó versiones de prensa de planes
secretos del Pentágono para eternizar la presencia bélica en el país
del Golfo Pérsico, al cual agredió unilateralmente, en marzo de 2003.
Bush calificó de erradas las informaciones de algunos medios de
difusión sobre el futuro de las bases estadounidenses en suelo iraquí,
donde ya perecieron cuatro mil 94 uniformados del país norteño.
Asimismo, el jefe de la Casa Blanca afirmó en la reunión, realizada
en la ciudad de Meseberg, que todas las opciones están sobre la mesa,
sin descartar la de la fuerza, aunque acto seguido prometió que la
primera sería la diplomática.
Por su lado, Merkel opinó que la presión diplomática produjo
resultados y afirmó que las puertas estaban abiertas para Teherán, el
cual rechaza las acusaciones de Washington sobre el supuesto intento
de desarrollar el arma nuclear.
La República Islámica defiende, como país signatario del Tratado de
No Proliferación Nuclear, su derecho al empleo pacífico de la energía
atómica y a enriquecer uranio para producir el combustible de sus
centrales.
Washington, por su lado, reforzó las presiones para aplicar
sanciones económicas contra Irán para obligarlo a suspender su
programa relacionado con la utilización de la energía del átomo.