.— El viceministro cubano de Salud
Luis Estruch Rancaño destacó hoy la importancia que concede Cuba a la
lucha contra el VIH SIDA, la Tuberculosis y la Malaria, al hablar ante
la conferencia de la ONU sobre el tema.
El viceministro de Epidemiología dijo en esta reunión de alto nivel
en la Asamblea General que su país apoya la necesidad de garantizar
tratamiento y acceso universal a las medicinas y tecnologías
necesarias para enfrentar esos males.
Estruch Rancaño señaló asimismo que Cuba defiende que el disfrute
del más alto nivel posible de salud física y mental es un derecho
humano fundamental, a todos los niveles y en todas partes del mundo.
A siete años de la reunión de la ONU para abordar este tema ningún
país ha escapado a los sufrimientos de la pandemia del VIH SIDA y sólo
unos pocos, los más ricos, han logrado reducir la mortalidad con
medicamentos de alto e irracional precio, afirmó.
Otros muchos, en su inmensa mayoría los más pobres, asisten a una
pavorosa reducción de la expectativa de vida de sus pueblos y a un
decrecimiento demográfico que los podría llevar a la extinción,
advirtió.
El funcionario cubano apuntó que el mundo enfrenta el
recrudecimiento de la pobreza, los efectos del cambio climático y de
una crisis alimentaria, mientras la pandemia del SIDA se expande en
países con condiciones económicas y sociales adversas.
Apuntó que más de dos tercios de las personas que sufren del VIH
SIDA en el mundo viven en el continente africano y África Subsahariana
sigue siendo la región más afectada con 4,7 millones de personas
infectadas.
Allí, señaló, sólo tienen acceso a tratamiento antirretroviral
alrededor de una cuarta parte de las personas que lo necesitan, por lo
que dista mucho de ser la región más atendida.
El viceministro destacó que Cuba ha demostrado un alto compromiso
político en su respuesta ante la epidemia de VIH SIDA, con factores
decisivos como la prioridad otorgada por el Estado a la salud de la
población.
Se refirió asimismo al Sistema Nacional de Salud de Cuba, que tiene
como características universalidad, gratuidad y accesibilidad, y una
estructura organizativa en agrupaciones de base comunitaria.
Recordó que el programa cubano para la Prevención y Control del VIH
SIDA, implementado desde 1986, garantiza el acceso a los servicios del
100 por ciento de la población.
Se desarrollan intervenciones educativas, de vigilancia,
tratamiento antirretroviral a todos los que lo necesitan y cuidado y
apoyo a los afectados por el VIH SIDA, explicó.
En ese apoyo se incluyen los aspectos del derecho al empleo,
medicamentos gratuitos, salario total, alimentación diferenciada y
derechos sociales y políticos.
Asimismo, el doctor cubano denunció el impacto del bloqueo
económico, comercial y financiero de Estados Unidos contra su país en
el sector de la salud.
Sin embargo, expresó que a pesar de tener limitado el acceso a los
nuevos medicamentos que se producen en el mundo porque los fabrican
empresas norteamericanas o sus subsidiarias, Cuba continúa conteniendo
esta pandemia.
La prevalencia de VIH en la población cubana de 15 a 49 años es de
0,1 por ciento, refirió y exaltó que desde 2001 cuando se implementó
el tratamiento antirretroviral con acceso universal totalmente
gratuito, ha comenzado a reducirse la mortalidad.
Desde el comienzo de la epidemia, agregó, sólo han ocurrido 32
casos de transmisión materno-infantil del VIH y el programa de
atención a la mujer y al niño alcanza la totalidad de las cubanas en
edad fértil.
En su discurso, Estruch Rancaño recordó la ayuda de Cuba a países
en desarrollo en materia de formación de recursos humanos y atención
médica y la presencia en la actualidad de más de 35 mil trabajadores
de la salud cubanos en 71 países.