Ayer en la final, Guatemala derrotó a Cuba 5 a 3 por penales,
tras empate 3-3 en tiempo oficial, en el Domo abarrotado con más de
5 000 espectadores. EE.UU., anterior campeón, ganó el bronce y el
tercer boleto, al vencer a Panamá 7-1.
"Eduardo Morales se consolidó como el goleador nato, Wilfredo
Carbó reafirmó su excelencia en la meta, y Boris Luis Saname hizo
historia junto a Clemente Reinoso, al conseguir la cuarta
clasificación para un Mundial uno como jugador y el otro como
entrenador", dijo a Granma, desde Guatemala, Víctor Aragón,
el jefe de la delegación.
Cuba obtuvo los subcampeonatos en los últimos cuatro premundiales:
1996, 2000, 2004 y 2008, donde lograron su pase.
La otra presencia cubana en mundiales de fútbol corresponde al
equipo sub 17, en los campeonatos de 1989, en Escocia, y 1991, en
Italia. Por cierto que hoy, 9 de junio, hace exactamente 70 años que
Cuba logró el triunfo más relevante de su historia, cuando derrotó
2-1 a Rumania, tras empatarle 3-3 en un encuentro previo del Mundial
del 38.
En cuanto a lo sucedido en Guatemala no cabe duda de que los
cubanos le han tomado el pulso a la mecánica del "fútbol cinco"
sobre la base de un arquero espectacular y jugadores de campo
explosivos dentro de un área de 40 metros de largo y 20 de ancho. La
asignatura pendiente sigue estando en armonizar a 11 hombres bajo un
libreto más complejo, en la cancha grande de más de 100 metros.
El fútbol sala cubano tiene el gran mérito de haber hecho camino
al andar. O sea, de "niño pobre", de barrio, sin la ayuda
institucional, consiguió sus primeros éxitos y con ellos el derecho
a ser incluido en el programa oficial del INDER y en la Olimpiada
Nacional. En fin, un bálsamo esta actuación en medio de las muy
discretas del fútbol cubano en estos meses.