Cita en la Isla joven

VIRGINIA ALBERDI

Cuando en ocasión de presentar la muestra Homenaje en la Escuela de Instructores Marta Machado, de la Isla de la Juventud, se hizo un llamado a la necesidad de que este municipio especial tuviese un espacio en que fuera posible disfrutar de una mirada amplia, renovadora y rica del arte cubano, pensábamos en un espacio adecuado con buenas condiciones, y una colección más amplia, obras que además de enriquecer la visualidad de los pineros más jóvenes, condicione la receptividad de todas las personas que deseen una aproximación válida a los mejores frutos de la creación en diferentes generaciones del arte insular, y este hermoso sueño se cumplió con una celeridad notable, pues recientemente quedó inaugurada de manera oficial la muestra de Arte Cubano en el Museo Municipal de la Isla de la Juventud.

Miguel Barnet, presidente de la UNEAC, al hablar en la inauguración de la muestra.

En la inauguración de la muestra hicieron uso de la palabra los curadores Javier Negrín y Corina Matamoros, Kcho y el Presidente de la UNEAC, Miguel Barnet, Premio Nacional de Literatura. Barnet enfatizó en la importancia que tiene esta muestra para la formación de nuevos hábitos de apreciación estética, y destacó como la disposición de uno de los más importantes representantes del arte cubano contemporáneo y figura de reconocido prestigio internacional, Alexis Leyva Machado, KCHO, ha hecho posible la consecución de tan impactante acción.

Una colección de tal naturaleza posee el alcance de una antología mínima, sumamente útil no solo para el bautismo en los caminos de la apreciación artística, sino también para aprehender la consistencia de una construcción visual íntimamente vinculada a la forja de nuestra nación y el desarrollo de nuestra identidad cultural.

Convocados por este acontecimiento de suma importancia en el desarrollo de las Artes Visuales asistieron también el viceministro de Cultura Rafael Bernal, un grupo de prestigiosos artistas Eduardo Roca (CHOCO), Nelson Domínguez, José Omar Torres, Agustín Villafaña, José Villa Soberón, Lesbia Vent Dumois, Daniel Alberto García, Roberto Chile, las curadoras del Museo Nacional Corina Matamoros y Hortensia Montero, el presidente del CNAP Rubén del Valle Lantarón y la subdirectora del FCBC María Milián.

Durante la estancia en el territorio pinero se visitó el taller de Grabado y la Galería Municipal donde se apreció el resultado de las más nuevas generaciones de creadores con la muestra del Salón de Estudiantes. Durante la jornada los visitantes fueron acompañados por artistas, dirigentes y personalidades de la cultura en la Isla de la Juventud.

BREVE ANTOLOGÍA DE LA PLÁSTICA INSULAR

Como un privilegio para las pupilas y un escenario para el enriquecimiento estético debe considerarse esta colección de obras que dan cuenta de diversos estadíos en la historia de las artes plásticas cubanas.

Una colección de tal naturaleza posee el alcance de una antología mínima, sumamente útil no solo para el bautismo en los caminos de la apreciación artística, sino también para aprehender la consistencia de una construcción visual íntimamente vinculada a la forja de nuestra nación y al desarrollo de nuestra identidad cultural.

Desde la imaginería prebarroca de Vicente Escobar, aquel mulato de origen humilde que llegó a las aulas de la Academia madrileña y regresó a su isla con afanes propios, hasta la filiación expresionista de Antonia Eiriz; desde el realismo cultivado sucesivamente en el reflejo de personas y paisajes por parte de Leopoldo Romañach, Antonio Rodríguez Morey y Domingo Ramos, a las rupturas vanguardistas de Eduardo Abela, Fidelio Ponce de León, Amelia Peláez y Marcelo Pogolotti; desde los colores festivos de René Portocarrero y la evidencia de los temas recreados por Mariano Rodríguez a la explosión del pop en Raúl Martínez y la resonancia lírica de la línea de Servando Cabrera Moreno, sin olvidar la abstracción en la obra de Martínez Pedro, todos y cada uno de estos cuadros confirman un marcado sentido de pertenencia.

La visualidad cubana no es solo luz, color, estruendo y caricia; es también misterio, raíz, interrogación. Es múltiple y diversa. Pero, por sobre todas las cosas, es resistencia y afirmación. Continuidad y ruptura, que mantienen y reafirman nuestra versátil y plural identidad.

De cada uno y del conjunto que se muestra, podría decirse lo que alguna vez señaló nuestro José Martí al juzgar la distancia entre la intención y la plasmación artística: "Un pintor demasiado humano no podría concebir una figura que no está probablemente en su corazón, y que no está seguramente en la atmósfera que respira en la sociedad en que se mueve".

Bueno será que esta colección se convierta en punto de partida para otra mayor, enriquecida en el tiempo. Que el gesto generoso promovido por un artista que donde quiera que va lleva en su alma los esplendores de esta pequeña isla, sirva de acicate para que los lugareños sientan como suya la riqueza que estas obras reparten. Que los dones de estos cuadros fertilicen para siempre la mirada de los espectadores privilegiados de hoy y de mañana.

 

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