El gobierno boliviano aseveró hoy
que es irreversible el referendo revocatorio de mandato del
presidente, el vicepresidente y ocho prefectos departamentales,
previsto para el próximo 10 de agosto.
De acuerdo con el ministro de la Presidencia, Juan Ramón
Quintana, el pueblo será quien con su voto decidirá sobre la gestión
de las principales autoridades del país, otra vía para resolver la
actual crisis política.
Pese a críticas de la oposición a ese proceso, Quintana señaló
que la consulta popular pondrá fin a las diferencias sobre el actual
proceso de cambios que impulsa el Ejecutivo.
Asimismo, cuestionó la negativa al diálogo de alianzas opositoras
como Poder Democrático Social (PODEMOS) y los prefectos de la
denominada "Media Luna" (Pando, Beni, Santa Cruz y Tarija).
"El proceso de referendo revocatorio de mandado no se detiene, es
una consulta irreversible a la que todos los bolivianos apuestan
como una solución pacífica a los conflictos", remarcó.
A juicio del funcionario, el ciudadano simple es el primero y el
último tribunal que tiene que juzgar la gestión pública.
La propuesta de este tipo de consulta fue lanzada por el
presidente Evo Morales en diciembre de 2007, con el objetivo de
solucionar la crisis política, recordó.
Mediante el plebiscito, la población decidirá por voto directo y
secreto la continuidad de las principales autoridades de la nación.
Para mantener sus puestos, los dirigentes no pueden recibir una
cifra de votos en contra superior a los sufragios favorables
obtenidos cuando fueron elegidos para sus actuales funciones, en
diciembre de 2005.
De esa forma, el mandato del jefe de Estado sólo terminaría si
sumara más de 53,7 por ciento de boletas contrarias, mientras el
rango para los prefectos oscila entre 37,98 y 48,03.