ROMA,
4 de junio.— Los periodistas acreditados en la Cumbre sobre Seguridad
Alimentaria —más de 1 000 según fuentes
de la FAO— ocupamos una amplia sala de prensa en dos espacios de la
planta baja de esta institución.
Varios monitores transmiten las intervenciones que se producen en
una plenaria que ayer tenía casi todos sus asientos ocupados y donde
hoy, en los paneos de las cámaras de TV, se ven amplios espacios
vacíos.
Fuera del edificio se observa una capital italiana, lluviosa el
martes y hoy con un sol que pareciera predecir esperanza ante las
miles de veces que se oye aquí la palabra hambre...
Pocos se atreven a augurar siquiera cuál será la conclusión de una
Cumbre tan urgente e importante. ¿Quedarán relegadas sus discusiones a
los consabidos discursos y declaraciones?
Fuentes allegadas al equipo negociador de la Declaración Final
hablan de "agotadoras jornadas hasta altas horas de la noche", sin que
se avance mucho e, incluso, hasta que se retroceda en algunos
aspectos.
La propia FAO le subió la parada a tan determinante debate y señaló
que los resultados serán expuestos ante la Asamblea General de la ONU.
Las posiciones encontradas e irreconciliables entre un mundo rico,
de retórica e hipocresía, y una mayoría pobre, de casi 1 000 millones
de seres humanos hambrientos, que exige acciones en vez de palabras
vacías, confirman la necesidad de encontrar soluciones, porque el
tiempo se acaba, como advirtió el Director General de la FAO.
Mientras, los que tratan de llegar al "consenso" para que haya una
Declaración Final, se reúnen aquí a puerta cerrada.
Fuera de ese recinto privado, los periodistas nos movemos de un
lado para otro en busca, no del dramatismo de la noticia que habla de
11 millones de niños muertos cada año por hambre y desnutrición, sino
de la más objetiva información de saber cuándo, cómo y de qué forma,
la comunidad internacional —cuyos representantes están reunidos aquí—
va a emprender acciones verdaderas para evitar, antes de que sea
tarde, ese Apocalipsis que se avecina.
Nosotros, mientras tanto, esperamos que la "puerta cerrada" donde
se elabora y se da consenso a la Declaración Final de la Cumbre, se
abra y de ella salga la luz.