Redacted
(documentos censurados), la película de Brian de Palma que dejó
inaugurado el último Festival del Nuevo Cine Latinoamericano, está
de estreno en los cines y la ocasión es inmejorable para comprender
porqué la prensa neoconservadora de los Estados Unidos cargó sables
contra ella, luego de que desde la cúpula del poder se le calificara
de "filme incorrecto".
El periodista Billy O'Reilly, de la Fox News, encabezó una
campaña contra el director bajo la clarinada de que su cinta
resultaba "una bomba hecha en casa": "Imagínense a los jóvenes
musulmanes —dijo— que vean cómo se viola a una joven musulmana. Si
al menos uno de esos jóvenes mata a un estadounidense, será culpa de
Brian de Palma". Y Glenn Bleck, de la CNN, "felicitó" ácidamente al
realizador de Redacted por contribuir a que "Al Qaeda aumente
el número de reclutamientos a finales de este año".
Medios y periodistas que han permanecido callados, o deslizando
imágenes edulcoradas de la "labor pacifista" que realiza el ejército
de los Estados Unidos en Irak, atacaron con saña al director y lo
acusaron de antipatriótico por llevar a la pantalla la historia de
Abeer Qasim Hamza, la muchachita de 14 años que el 12 de marzo del
2006 fue violada y asesinada en Mahmudiya, al sur de Bagdad,
mientras su familia permanecía encerrada en una habitación como
antesala siniestra del crimen que también vendría por ellos.
En un primer momento se intentó silenciar aquella barbarie
cometida por miembros del ejército de los Estados Unidos. Más tarde,
ante la extensión del hecho a través de los medios alternativos —y
no por la gran prensa estadounidense— el caso trató de zanjarse
mediante un "juicio aleccionador", tal como se hizo —aunque no tan
aleccionador en esa ocasión— con los torturadores Abu Ghraib.
No había mejor ejemplo para la tesis de la papa podrida: nuestros
muchachos en Irak son buenos y valerosos y luchan porque el terror
no llegue a nuestras casas y, si algunos se pudren dentro del saco,
pues son castigados, ya que esas cosas no se hacen, y menos si hay
testigos perturbadores que luego nos mortifiquen divulgando los
acontecimientos.
¡Y que siga la fiesta!
Incluso alguna prensa y ciertas críticas cinematográficas han
tratado de captar el excelente filme de Brian de Palma como la
denuncia de un hecho horroroso y contado de manera muy cruda para
estremecer conciencias. Y ya. Pero el propósito del director va más
allá del crimen de una familia y tiene que ver con la "otra"
información, la verídica, la que se emite en tiempos de la era
digital por ciudadanos que mantienen la retina activa para
—queriéndolo o no, a veces solo por la mera conciencia de plasmar
esa verdad tan cara a la condición humana— hacerle frente a los
embozos propagandísticos de los Estados Unidos. Una censura bélica
como nunca antes conociera esa nación y que mantiene adormecidos con
viejos esquemas patrioteros a ciudadanos que —entre anuncios de
cereales e imágenes intachables— están lejos de imaginarse los tonos
sangrientos de las secuencias verdaderas.
Brian de Palma, que ya en 1989 demostró con la lúcida
Corazones de hierro, acerca de la guerra de Vietnam, que no es
solo un realizador de filmes de acción y suspenso, entrega en
Redacted (León de plata al mejor director en Venecia) una cinta
de pasmosa vitalidad e imaginación experimental a partir de un
estilo que viene a ser un gran collage informativo. Cinta de escasos
recursos económicos, mezcla de documental y ficción (lo que
artísticamente se denomina "falso documental"), tan impresionante
como conmovedora y con un mensaje final que le dobla las rodillas a
los artífices de esta guerra: la verdad debe imponerse a la mentira.
Admira este reencuentro con un de Palma lúcido e incómodo en sus
planteos y con unos deseos de renovar lenguajes dignos de encomio.
Redacted es para él su "hora de la verdad artística",
mientras otros callan o prefieren seguir filmando esas millonarias
historias de seres voladores y super poderosos, tan aptas para el
entretenimiento adormecido.