Cuba sigue sumando corazones al trabajo social

María Elena Álvarez Ponce

Cuba rebasará la cifra de 43 000 trabajadores sociales, tras la graduación este fin de semana de 1 070 en las cuatro escuelas del país para la formación y superación de los bien llamados "médicos del alma".

Jesús Carrasco Rosales, estudiante más integral de la Escuela de Formación de Cojímar, recibe el certificado de graduado de manos de Enrique Gómez Cabezas, miembro del Buró Nacional de la Unión de Jóvenes Comunistas.

Adrián Fonseca, de la Dirección Nacional del Programa de Trabajadores Sociales, compartió la buena nueva con los 546 jóvenes de las provincias occidentales y el municipio especial de Isla de la Juventud, egresados hoy de la Escuela de Cojímar, de Ciudad de La Habana, plantel fundador de este proyecto hace casi ocho años.

Para el líder de la Revolución cubana, Fidel Castro, fue el primer saludo de los integrantes de la novena promoción de este centro, quienes en el Memorial José Martí recibieron el título de trabajadores sociales y bachilleres en Humanidades.

Reconocimiento especial tuvieron los mejores en esferas como estudio-trabajo, investigación, cumplimiento de misiones, cultura y deporte y preparación para la defensa, y en nombre de todos, el graduado más integral, Jesús Carrasco, expresó el compromiso de hacer de la profesión elegida un arte al servicio del pueblo y su Revolución.

De este curso, que termina con un índice promedio de 4,38 puntos, la doctora Norma Barrios, directora de la Escuela de Cojímar, elogió la calidad, fruto del perfeccionamiento incesante del programa de estudios y de la aplicación de la idea de Fidel de preparar al trabajador social en la comunidad, en el escenario mismo donde ha de actuar.

El doctor Rubén Zardoya, rector de la Universidad de La Habana, felicitó a los graduados y los llamó a estudiar siempre y a sumarse pronto al ejército de más de 700 000 jóvenes cubanos hoy en las aulas gracias a ese otro programa de la universalización de la enseñanza superior.

Los exhortó a consagrarse a su labor, conscientes de que son los ojos de la Revolución, no solo para detectar y enfrentar problemas, sino para prevenirlos, y ayudar a construir esa sociedad cada vez más justa, solidaria y humana a la que Cuba aspira.

Para sábado y domingo está prevista la graduación del séptimo curso de las escuelas en Villa Clara, Holguín y Santiago de Cuba, donde se forman los trabajadores sociales para el centro y oriente del país. (AIN)

 

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