— La actividad eruptiva de los volcanes ecuatorianos Cerro Azúl, en
las Islas Galápagos, y Tungurahua, en el centro del país, suscita hoy
alarma entre los pobladores de esas zonas.
Situado en la isla Isabela del archipiélago de Galápagos, el Cerro
Azul, de mil 690 metros de altura, entró en erupción la noche del
jueves último.
Sixto Naranjo, director del Parque Nacional Galápagos (PNG),
manifestó preocupación por la evolución de este coloso, que podría
afectar la población de tortugas gigantes que existen en ese
territorio.
Se trata del volcán más joven de los cinco existentes en Isabela,
está ubicado al suroeste de la isla y su última erupción ocurrió en
octubre de 1998, lo cual puso en riesgo a varias especies nativas del
lugar, señaló.
Alertó que ante un aumento de las explosiones y expulsiones de
lava, habrá problemas, pues las rocas incandescentes podrían alcanzar
hasta las zonas de anidación de las tortugas.
Por ello, no descartó -según medios de prensa nacionales- la
posibilidad de evacuar a esos quelonios de las faldas de la parte
noreste del Cerro Azul, para lo cual se necesitaría la ayuda de un
helicóptero de la fuerza naval.
El archipiélago de Galápagos, ubicado a unos mil kilómetros de las
costas de Ecuador fue declarado Patrimonio Natural de la Humanidad en
1978 por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la
Ciencia y la Cultura (UNESCO).
Además del Cerro Azúl, el Tungurahua registra en las últimas 48
horas un importante incremento en su actividad, lo cual preocupa a
autoridades y habitantes de zonas cercanas.
El más reciente informe del Instituto Geofísico revela frecuentes
emisiones de gases, vapor de agua y ceniza, además de reportarse
explosiones moderadas y bajas, por lo cual no se descarta un proceso
eruptivo mayor.
Ubicado a 135 kilómetros al sur de Quito, este coloso, de cinco mil
23 metros de altura, inició su actual proceso de erupción en 1999 y
desde entonces ha intercalado períodos de gran actividad y lapsos de
relativa calma.