Próximos ya a la temporada ciclónica, comunidades e instituciones
de la provincia pinareña promocionan la Guía Comunitaria sobre
Desastres y Emergencias, confeccionada por la Cruz Roja cubana.
Complemento comunicacional para el cuidado de la vida humana en
esos casos, el documento, ante los efectos del cambio climático,
adquiere carácter prioritario en la estrategia de salud en el
territorio más occidental del país, conocido como tierra huracanada.
Estadísticas demuestran el paso directo o indirecto por su
geografía de más de 140 organismos tropicales de diversas magnitudes
en alrededor de un siglo.
El acápite de la guía destinado a estos fenómenos meteorológicos
explica su concepto, describe sus distintas fases: alerta, alarma y
recuperativa, en tanto ofrece sugerencias que la población debe
reforzar en la temporada de ocurrencia, del primero de junio al 30 de
noviembre.
Entre tales medidas destacan evitar la construcción de viviendas en
áreas costeras bajas o con peligro de inundación, retirar materiales o
escombros vulnerables al arrastre de las aguas y a la fuerza de los
vientos, mantener limpios tragantes y desagües y retirar macetas,
jardineras y otros objetos de balcones y azoteas.
Este compendio, idea de la Federación Internacional de la Cruz
Roja, se ha editado por tres oportunidades y su distribución en todo
el archipiélago la garantiza la organización homóloga en Cuba y la
Defensa Civil.
Comprende, además, capítulos sobre sequías e inundaciones,
penetraciones del mar, sismos, tornados, deslizamientos, incendios,
accidentes por sustancias peligrosas e incluye acciones de
enfrentamiento de esos hechos en el hogar, la escuela, la calle,
playas y piscinas.
Añade nociones prácticas de higiene ambiental, apoyo sicológico y
prevención de patologías como el dengue, la leptospirosis e
infecciones digestivas unido a teléfonos para aumentar la información
al respecto, a cargo de especialistas de la salud destinados por el
Gobierno a ampliar el impacto del texto.
La Sociedad Cubana de la Cruz Roja fue reconocida
internacionalmente en 1909 y su creación para contrubuir al bienestar
de los seres humanos fue mérito del doctor Diego Tamayo y Figueredo.
Cuenta con una sede nacional, 14 delegaciones provinciales, 169 en
los municipios del país -su totalidad- y 22 mil 418 voluntarios
enrolados en sus tareas.