Destacan trayectoria de Asociación Cubana de Naciones Unidas

Katia Siberia García

Durante unos 60 años, desde La Habana, Cuba, se ha defendido el multilateralismo. Ese ha sido uno de los propósitos de la Asociación Cubana de las Naciones Unidas (ACNU) que por estos días celebra su aniversario.

Foto: Raúl López Rubén Zardoya entrega la placa 280 aniversario a Carlos Amat, director general de la ACNU.

Por ello, se instituyó el sello 60 Aniversario de la ACNU y en la tarde de ayer, en el Aula Magna de la Universidad de La Habana, le fue entregado a tres de los socios fundadores de la Comisión Juvenil (aún presentes en sus filas), a los seis primeros socios colectivos que respaldaron la Institución, a 13 asociados individuales que en algún momento ocuparon cargos en su Consejo de Dirección, y a ocho personalidades que han mantenido una larga y estrecha colaboración con la ACNU.

En el reconocimiento a esta Asociación, Alfredo Guevara, uno de sus fundadores, destacó que hoy, como en los años iniciales, se mantiene la labor permanente en favor del respeto y la negociación entre las naciones, algo, dijo, muy difícil de lograr en la polarización tan terrible que estamos viviendo.

Carlos Amat Forés, director general de la ACNU denunció las violaciones de varios países que hacen caso omiso del derecho internacional y señaló que solo la acción de los pueblos puede lograr una ACNU más efectiva.

Los estrechos vínculos de esta Asociación con la casa de altos estudios, fueron expuestos por su rector, Rubén Zardoya, quien hizo entrega de la placa 280 aniversario de la Fundación de la Universidad de La Habana.

Al acto de homenaje asistieron Ricardo Alarcón de Quesada, Presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular, Roberto Fernández Retamar, miembro del Consejo de Estado, Ricardo Cabrisas Ruiz, Ministro de Gobierno, Marco Rodríguez, viceministro de Relaciones Exteriores, así como representantes del cuerpo diplomático acreditado en la Isla, entre otros invitados.

El maestro Frank Fernández, quien se hizo acompañar de su hijo Frank Ernesto, en el oboe, cerró el homenaje con la interpretación de cinco piezas.

 

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