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El primer ministro ruso, Vladímir Putin, llegó hoy a esta capital y
apenas minutos después se entrevistó con su homólogo francés,
Francois Fillon, antes de dirigirse al Palacio del Elíseo donde
cenará con Nicolás Sarkozy.
Se trata de la primera visita oficial al extranjero que realiza
Putin en calidad de jefe del Gobierno de Rusia, aunque antes Sarkozy,
como jefe de Estado de Francia, lo había invitado a venir a París
cuando todavía llevaba las riendas del Kremlin.
De acuerdo con fuentes de Matignon (sede de la administración
gala) y del Elíseo, será una gran oportunidad para afianzar los
nexos bilaterales, la cooperación de Rusia con la Unión Europea (UE)
y temas internacionales.
En los primeros contactos con Fillon y luego con Sarkozy, fuentes
diplomáticas destacaron el interés de ambas partes por el impulso de
la colaboración en los sectores espacial, aeronáutico, construcción
de automóviles y energía atómica.
Uno de los asuntos que tiene prioridad en la agenda bilateral es
el grado de participación que tendrán empresas de Francia en la
construcción de instalaciones olímpicas en la ciudad rusa de Sochi,
sede de los Juegos Olímpicos de Invierno de 2014.
Asimismo, una cuestión clave se refiere a las perspectivas de
cooperación dentro del acuerdo marco Rusia-UE, sobre todo a partir
del hecho de que París asumirá la presidencia rotativa semestral del
bloque comunitario desde el 1 de julio venidero.
Fuentes rusas, por su parte, indicaron que Putin deslizó puntos
de vista en torno al controvertido proyecto de Estados Unidos de
desplegar elementos de un escudo anti-misiles (DAM) en Polonia y la
República Checa.
Rusia se opone a esa idea y propone un tratado sobre las fuerzas
convencionales en Europa. Igualmente analizará con Francia las
perspectivas de ingreso de Georgia y Ucrania a la OTAN.
En el plano económico y comercial se prevé un amplio espectro de
negociaciones, en virtud de que la UE dio luz verde el pasado lunes
a entablar diálogo con Moscú para un acuerdo estratégico de
colaboración.
Entre Francia y Rusia existe un saldo comercial que se elevó a 16
mil 400 millones de dólares en 2007, en tanto las inversiones
francesas en la economía rusa crecieron en seis mil 700 millones de
dólares.