En
la velada inicial del Festival, donde el cubano Luis Marré recibió el
Premio Rafael Alberti, se produjo el recital Palabra del mundo,
abierto por Fina García Marruz y Cintio Vitier y en el que leyeron
versos bardos de Paquistán, Canadá, España, Trinidad y Tobago, Sri
Lanka, Brasil, Tailandia y las naciones Kamsá (Colombia), Mapuche
(Chile), Quechua (Ecuador y Perú), Aymara (Perú) y Guaraní (Paraguay).
Luego de que el grupo Vocal Desandann presentara a la imaginación
la fuerza rítmica de las tradiciones populares africanas y caribeñas,
poetas venidos de las naciones autóctonas de América Latina, como la
Mapuche, la Maya, la Aymara entre otras, subieron al estrado para
hablar directamente al espíritu de sus pueblos originarios, a los
cuales está dedicado el evento.
Con la emoción a flor de piel, el poeta mexicano Juan Bañuelos,
llamó a luchar por la supervivencia de la especie, revalorizar y
analizar el avance de la tecnología, revertir el cambio climático para
salvar la humanidad y fomentar la diversidad cultural por la dignidad
humana.
"En unos cuantos siglos los habitantes originarios, que llevaban
milenios establecidos y que se contaban por millones en toda América,
han pasado a ser considerados un sector marginal, cuando no borrados
del destino del continente. Por eso hemos venido a hablar aquí, para
defender una coherencia nativa que se ve socavada sin cesar por la
política y la filosofía occidentales, en un intento de desposeimiento
intelectual", dijo.
El encuentro, presidido por el poeta Alex Pausides, también vio
cómo el destacado intelectual mozambiqueño Marcelino Dos Santos,
profundizó en el tejido social de su continente para dejar constancia
de su preocupación por la situación de expoliación a la que está
sometido por las "sociedades de consumo y las transnacionales".
En este contexto los invitados al cónclave celebraron la palabra
poética y la actitud cívica del escritor peruano Víctor Morillo,
fallecido ayer y autor de notables obras de la poesía latinoamericana
como el Canto coral a Túpac Amaru.