.—
España admitió hoy que le será imposible alcanzar el nivel de
crecimiento económico pronosticado y achacó las causas a la crisis
financiera y al ascenso de los precios del petróleo y los productos
básicos.
El incumplimiento de esa meta fue anunciado por el presidente del
gobierno, José Luís Rodríguez Zapatero, al hablar este miércoles en el
Parlamento.
El jefe del gabinete reconoció la necesidad de un ajuste de las
previsiones, de forma más intensa y rápida de lo previsto, y que
disminuye el estimado del crecimiento de la economía que en un inicio
estaba situado en 3,1 por ciento.
Hace un mes, las autoridades redujeron ese cálculo en ocho décimas
de punto para situarla en 2,3 por ciento.
Ese vaticinio se extiende hasta 2009, cuando se espera que la
economía crezca también en 2,3 por ciento para luego elevarse a 2,8 en
2010 y 3,1 en 2011 si la crisis financiera internacional retrocede.
No obstante, para Rodríguez Zapatero, España está mejor preparada
que en otras ocasiones y que otros países y calificó de buena la salud
de las entidades financieras y de las cuentas públicas.
Asimismo, aseguró que a pesar de las condiciones adversas, el
gobierno puede garantizar el incremento de las pensiones mínimas, de
las becas y de las ayudas a la vivienda y dar cobertura para el
desempleo.
Dijo que durante la etapa de desaceleración en que ya se encuentra
el país se trabajará para una fase de recuperación rápida que permita
llegar a ritmos de crecimiento cercanos al tres por ciento.