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Dos atentados suicidas contra objetivos militares, con saldo de un
muerto y al menos nueve heridos en el sur y el oriente de Afganistán,
reafirmaron hoy la creciente violencia que afecta a este país.
El primero fue lanzado contra un vehículo policial en Lashkar Gah,
capital de la provincia de Helmand.
Según comunicó el jefe de la policía, Mohamad Hussein Andiwal, dos
agentes resultaron heridos de gravedad por la explosión, que también
lesionó a igual cantidad de civiles.
En tanto, un funcionario del departamento local de inteligencia,
quien pidió el anonimato, refirió que la detonación mató a un civil e
hirió a otras siete personas, entre ellas dos policías.
En el segundo ataque, un suicida hizo estallar el vehículo en que
viajaba junto a una base militar de las fuerzas de ocupación que
lidera Estados Unidos en el distrito de Garbaz, en la provincia
oriental de Khost.
Oficiales de la coalición informaron que "hubo un incidente en
Khost", pero se abstuvieron de proporcionar detalles.
En tanto, funcionarios locales afirmaron a periodistas que dos
militares afganos resultaron heridos.
Otros medios de comunicación reportaron que un soldado de las
fuerzas de la OTAN murió este miércoles por la detonación de una bomba
al costado de un camino en el este de Afganistán.
La nota cita a fuentes de la alianza del Atlántico Norte y precisa
que el incidente también dejó cuatro uniformados heridos, quienes
patrullaban la zona.
Por su parte, un vocero del gobierno local, Rohulá Samoon, confirmó
que la víspera las tropas extranjeras realizaron una incursión aérea
contra un puesto enemigo, poco después de un enfrentamiento con
rebeldes.
En ese bombardeo murieron 17 insurgentes, mientras dos civiles,
entre ellos una anciana, fallecieron en los combates, notificó.
Los uniformados comandados por Estados Unidos confirmaron en un
comunicado que se habían valido de "un apoyo aéreo para atacar
insurgentes que disparaban contra puestos de las fuerzas de la
coalición", pero en el texto no mencionaron víctimas civiles.
Poco antes, las fuerzas internacionales habían bombardeado dos
puestos de milicianos en el valle de Korengal, en la provincia
oriental de Kunar, cerca de Paquistán, con saldo de al menos siete
muertos.
Durante los últimos dos años la violencia escaló en esta nación
centroasiática y de acuerdo con analistas, se trata del período más
sangriento desde el comienzo de la invasión y posterior ocupación bajo
el mando del Pentágono en 2001.
De acuerdo con estimados del gobierno, más de mil personas, entre
civiles, militares y rebeldes, murieron desde comienzos de 2008.