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Los ministros de Medio Ambiente del G-8, reunidos en la ciudad
japonesa de Kobe, clausuraron hoy sin compromisos firmes una reunión
sobre problemas ecológicos.
Japón, Estados Unidos, Gran Bretaña, Canadá, Alemania, Francia,
Italia y Rusia se abstuvieron de pactar sobre el espinoso tema de la
reducción de los gases de efecto invernadero a mediano plazo para
2020.
Sólo se limitaron a reconocer la necesidad de llegar a un acuerdo
y expresaron su voluntad al respecto, pero con miras a reducir a la
mitad las emisiones para 2050.
La antesala a la Cumbre,del 7 al 9 de julio próximo en la región
montañosa del lago Toya, en la isla de Hokkaido, finalizó sin
avances concretos y cada uno de los participantes se aferró a su
postura.
Tokio sigue centrado en su papel de principal promotor de la
creación del nuevo mecanismo de reducción global de las emisiones de
gases de invernadero, responsables del cambio climático.
Moscú está dispuesta a revisar la propuesta de llevarlas a un 50
por ciento para mediados del siglo XXI.
Washington y Ottawa, por su parte, se mantienen contrarios a
orientaciones y objetivos obligatorios en ese aspecto.
Las naciones europeas, en cambio, defienden la reducción de un 20
por ciento de sus volúmenes contaminantes para dentro de 12 años.
Durante tres días los asistentes a la reunión ministerial de Kobe
trataron de inyectarle impulso a conversaciones más amplias bajo la
dirección de las Naciones Unidas, a fin de lograr un nuevo pacto
sobre calentamiento global.
"Las naciones desarrolladas deberían mostrar liderazgo para
llegar a esta meta", concluyó el ministro japonés del ambiente,
Ichiro Kamoshita.
El G-8 tampoco logró ponerse de acuerdo en diciembre de 2007 en
Bali, Indonesia.
En aquella ocasión se trazó una hoja de ruta sin cifras concretas
para cuando venza el Protocolo de Kyoto en 2012.
Este estipula una reducción de las emisiones de gases de efecto
invernadero de los países industrializados en un cinco por ciento
como promedio, entre 1990 y 2012.
Estados Unidos fue el único país industrializado que no lo
ratificó.
Se espera que el texto que sucederá al Protocolo de Kyoto sea
concluido en la capital de Dinamarca en diciembre del año próximo.