Una mala pasada

Alfonso Nacianceno
alfonso.gng@granma.cip.cu

La escuadra cubana pagó la cuota correspondiente a su inmadurez en el torneo preolímpico de Dusseldorf. Cuando casi tenía el boleto en la mano, se le escapó.

Tras una disertación a costa de España en el debut al ganar 3-1, los alumnos de Orlando Samuels, después de imponerse en los dos sets iniciales contra Alemania, 26-24, 25-21, perdieron la iniciativa y los anfitriones, más maduros, reaccionaron 25-21, 25-18, 15-13 para concluir invictos el certamen (derrotaron a España 3-2) y obtener la clasificación rumbo a Beijing.

Pocos pensaron que el elenco antillano opusiera tanta resistencia a elencos como España, oro de Europa, y Alemania, por poseer una nómina cuajada de novatos, y porque antes de esta competencia clave solo tuvo un entrenamiento de altura en Guatemala, dos encuentros con China en La Habana y los cuatro partidos en Portugal frente a los anfitriones y Eslovaquia.

Perder como lo hizo ante los teutones demuestra la inmadurez lógica para jugar los finales, expresada en no encontrar la manera de rematar a un contrario en franca desventaja.

La actuación también deja al descubierto la inexperiencia en la administración de las fuerzas para mantener un ritmo parejo en todo el partido, unida quizá a un exceso de confianza. Entre los novatos el poco control de las emociones ejerce una influencia nefasta sobre su concentración y las acciones a realizar en cada momento.

Los cubanos se despidieron del evento con una blanqueada al débil Taipei de China, 25-14, 25-18, 25-16.

 

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