A lo largo de la Gala de Honor dedicada a África y su Diáspora
algunos de los participantes utilizaron en más de una ocasión el
lenguaje de sus ancestros, provocando un efecto seductor en el
público a través de la eufonía de la palabra, junto con la fuerza de
la percusión y el también sorprendente sonido de instrumentos
típicos: bolon, sekere, igbin y otros.
A algunos de estos artistas ya los conocíamos de otros conciertos
programados en la XII Feria Cubadisco y volvieron a levantar
aplausos (Simao Félix Da Cunha, de Guinea Bissau; Alboury Dabo y su
grupo, de Senegal; Justin Tchatchoua y su grupo, de Camerún¼
). A través de ellos pudimos apreciar toda la sabiduría percusiva
que atesoran.
Artistas como el Drama Dance y el Oyu State Cultural Troupe, de
Nigeria; el Ensamble Instrumental Tradicional de la República de
Guinea; el Trío Vikeya de Angola; Barabbas and the Tribe, cultores
del Junkanoo, de Bahamas: Lukas Mukavele, Lucrecia Paco —
actriz que declamó un poema de Marcelino Dos Santos— y Los Massukos,
de Mozambique, por mencionar a algunos de los participantes,
presentaron su alto nivel.
En este contexto, el grupo Perla de Zamba con su interpretación
del Candomble, Samba de Roda, Capoeira y otros ritmos oriundos de
Brasil, se identificaron rápidamente con los asistentes al Teatro
Karl Marx, como también lo hizo el Grupo Eleguá, de Venezuela.
La representación nuestra estuvo a cargo del excelente
trompetista Yasek Manzano y su grupo, que luego incorporó un
birambau, instrumento que tiene su origen en África. Igualmente, Los
Ángeles de La Habana elevaron el entusiasmo del público.