— Los condicionamientos impuestos por el Senado estadounidense para la
entrega de la primera parte de una ayuda a la lucha antinarcóticos en
México se entienden hoy aquí como una grave injerencia en asuntos
internos mexicanos.
El órgano legislativo aprobó 350 millones de dólares -150 millones
menos de lo ofrecido por el presidente George W. Bush- para que México
adquiera armas y equipos norteamericanos y pague por la asesoría
ofrecida por ese país a cuerpos armados locales.
Pero las condiciones para hacer efectiva esa asignación son
realmente trascendentes, pues obligan a México a dictar reformas
legales y judiciales previamente e incluso aceptar el monitoreo de la
embajada de Estados Unidos.
Entre ellas están la depuración de las unidades militares y
policiales mexicanas que enfrentan a los narcotraficantes y procesar
por la vía civil a los miembros de las fuerzas armadas y de orden
público involucrados en supuestas violaciones a derechos humanos.
Esto requiere, lógicamente, la adopción de medidas especiales y
modificación de reglamentos y posiblemente leyes, además de
inmiscuirse un gobierno extranjero en disposiciones correspondientes
únicamente al Estado mexicano.
Pero hay más imposiciones pues se exige constituir un denominado
Comité de Lucha Antinarcóticos con representantes de la sociedad civil
para que vigile las acciones gubernamentales.
Y si eso fuera poco la embajada de Estados Unidos en México creará
y administrará una base de datos de los miembros de las fuerzas
armadas y policíacas de México participantes en las acciones
antinarcóticos para vigilar y juzgar su comportamiento.
El informe de la misión diplomática será, en definitiva, el que
tenga validez para que la Secretaria de Estado norteamericana,
Condolezza Rice, diga al Congreso de su país que México cumplió con
las exigencias y sólo entonces se liberen los fondos prometidos.
La insólita ayuda fue rechazada por el senador Carlos Navarrete,
coordinador de la bancada parlamentaria del Partido de la Revolución
Democrática, quien llamó a no aceptar ni un solo centavo mientras haya
condicionamientos.
Otro senador, Jesús Murillo, del Partido Revolucionario
Institucional, dijo que, por ley, México no acepta condicionantes de
su soberanía y el senador gubernamental Ricardo García Cervantes llamó
a revisar con lupa el proyecto estadounidense.