Concluyó el pasado martes el Mayo Teatral, dejando una vez más el
hálito de jornadas intensas, donde confluyó algo de lo mejor que se
hace para la escena en nuestro continente. El ánimo del público no
decayó durante las últimas horas, y fue así que este importante
evento siguió movilizando al auditorio con las propuestas finales,
entre las que no faltaron varias cartas de triunfo.
Cerrando la temporada estuvo Aquícualquier@, espectáculo
del actor y humorista Osvaldo Doimeadiós. Más que un unipersonal
concebido a partir de monólogos y chistes, es un ejemplo digno de lo
que un artista de veras obtiene de su talento para regalar al
público una mirada veraz a su propia trayectoria. Doimeadiós es el
comediante cubano que menos se deja tentar por el exceso, y su
sobriedad es directamente proporcional a su capacidad creativa, a su
habilidad para desdoblarse en máscaras y tipos memorables.
Haciéndonos reír y pensar, su presentación demuestra que se puede
validar el modelo de los stands-up comedians desde una
voluntad cubana. Cualquier escenario donde se anuncie hoy a este
actor nuestro, es una plaza de lujo. Que lo diga, si no, el público
que colmó la sala del Museo Nacional de Bellas Artes.
Una sorpresa feliz fue, para este crítico, el trabajo del
colectivo mexicano La Máquina de Teatro. Netzahualcoyotl,
ecuación escénica de memoria y tiempos parecía ser un
espectáculo más concebido desde el performance y el ritual. Sin
embargo, la inteligencia con la cual el joven grupo desmantela el
mito del príncipe y poeta precolombino, uniéndolo al propio devenir
y vivir de sus actores en el México actual, distingue una propuesta
que ahonda en la leyenda para fragmentarla y convertirla en un
material de múltiples texturas. Con un elenco entrenado y diestro, y
un trabajo de diseño de atractiva visualidad, el montaje de Juliana
Faesler se enlaza, curiosamente, a la labor de El Ciervo Encantado,
grupo cubano también presente en el Mayo, por su búsqueda en el
pasado como laberinto de signos desde un ejercicio de teatralidad
muy actual.
Arístides Vargas ha vuelto con Malayerba a Cuba. Desde su primera
visita, cuando impactó con Nuestra Señora de las Nubes, este
grupo ecuatoriano es recibido con expectación y respeto. La razón
blindada y La muchacha de los libros usados aseguran que,
en próximos encuentros, no le faltarán esos dos elementos. Sobre
todo, por la eficacia de La razón¼
, una sólida metáfora política, en la cual su siempre dúctil talento
como dramaturgo permite a dos soberbios actores un desempeño de
primera línea. Su palabra, siempre cercana a la poesía, da aliento a
estos espectáculos, y confirma la validez de Malayerba como
expresión de un teatro latinoamericano sin reducciones.
La Casa de las Américas, a punto de cumplir 50 años, se abre como
un espacio infinito mediante estas y otras acciones. Puerta
continental, a través de proyectos como el Mayo argumenta su rol y
su importancia para todos, no solo para los cubanos. Agradezco al
Departamento de Teatro y a todos los implicados la nueva edición.
¿Sugerencias? Tal vez que para la próxima cita haya más posibilidad
de dialogar entre profesionales, y que aumente la presencia de
grupos de formación y estéticas más recientes. Pero sobre todo, que
puedan producirse más funciones. Que eso quiere el público
capitalino, y el de Matanzas, Santa Clara, Cienfuegos y Granma,
adonde se fueron varios teatristas. Y cómo no, cuando de calidad se
trata, la Isla toda.