Con
su viaje a Cuba, el escritor alemán, de origen búlgaro, Ilija
Trojanow saldó una deuda consigo mismo: conocer el país en el que
vivió y creó su obra José Lezama Lima.
"Al reunirme con los colegas cubanos —explicó a Granma—
algunos quizá se sorprendieron por la confesión que hice. El caso es
que cuando leí Paradiso, de Lezama, cobró sentido para mí el
alcance de la literatura que me proponía escribir, en la que la
universalidad integrara diversas cosmovisiones con igual jerarquías,
sin subordinaciones ni exclusiones."
"Ahora me doy cuenta de que Cuba es así, muy diversa, muy
mestiza, muy estimulante", añadió.
Como parte de una agenda organizada por el Instituto Cubano del
Libro, la Asociación de Escritores de la UNEAC y el Instituto Goethe
de Cultura Alemana, Trojanow participó, junto a Víctor Fowler, en un
coloquio sobre la significación de Lezama Lima y leyó fragmentos de
su novela El coleccionista de mundos (2005), que próximamente
tendrá una edición cubana a cargo de la casa Arte y Literatura. La
novela recrea la vida de Sir Richard Francis Burton (1821-1890),
traductor de clásicos árabes, a través de sus múltiples viajes. "Yo
también soy un poco trotamundos —admitió—, pues nací en Bulgaria,
crecí en Kenia, me instalé en Munich, donde estudié Derecho y
Etnología y fundé la editorial Marino para la promoción de la
literatura africana, estuve largas temporadas en la India y
Sudáfrica y ahora resido y escribo en Alemania. Me fascina descubrir
otras culturas".
Otros importantes textos de Trojanow son El mundo es grande y
la salvación acecha en todas partes (1996) y Tiempo de perros
(1999).
"Debo hacer otra confesión: la alegría por haber conocido a
Miguel Barnet. Sus novelas antropológicas deben ser estudiadas por
todo aquel que se interese en el etnos americano", dijo antes
de partir.