— Ecuador vive hoy una oportunidad única para cambiar definitivamente
de manera pacífica, avanzar hacia una economía solidaria y construir
un nuevo país, advirtió el presidente Rafael Correa.
En entrevista con periodistas de varias cadenas de televisión de
esta nación, Correa destacó anoche la disposición de dialogar con
líderes de la Confederación de Nacionales Indígenas (CONAIE) para
limar asperezas.
Desechó las amenazas de ese movimiento de levantarse contra su
gobierno por la negativa de incluir en la futura Constitución que los
indígenas tengan el poder de decisión sobre la explotación de recursos
naturales en sus territorios.
El mandatario aclaró que la nueva Carta Magna establecerá la opción
de consultar a las poblaciones sobre los proyectos a ejecutar en su
zona de convivencia.
La consulta previa va, pues se necesita el consentimiento, pero
otra cosa es cómo tener el poder de resolución como querían ciertos
dirigentes de la CONAIE y asambleístas, aseveró.
Esto significaría que si 200 personas de una comunidad rechazan un
proyecto hidroeléctrico, el país se quedaría sin energía, apuntó.
El jefe de Estado recalcó su simpatía por el movimiento indígena,
la CONAIE y otros nativos, que -dijo- son víctimas de procesos
históricos de exclusión, pero desechó ciertos comportamientos
profundamente antidemocráticos.
Puntualizó que Ecuador vive la última oportunidad de cambiar de
manera pacífica, con la Asamblea Constituyente, que elabora una nueva
Carta Política, en beneficio de toda la ciudadanía.
Correa destacó que la nación avanza hacia un modelo de economía
solidaria y defendió en tal sentido la necesidad de la sociedad de
regular, controlar y guiar el mercado.
La nueva Constitución tendrá los instrumentos para planificar y el
Estado será el dueño absoluto de los recursos no renovables, señaló.
Finalmente, alertó que el país atraviesa por un proceso muy
vulnerable, donde se renegocian contratos petroleros, se ejecutan
reformas mineras, laborales, y se recupera la agricultura, y los
frutos se verán más adelante.