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El primer Consejo de Ministros del gobierno encabezado por el Silvio
Berlusconi aprobó hoy que la inmigración ilegal sea tipificada como un
delito en Italia.
Según el ministro de Asuntos Exteriores italiano, Franco Frattini,
la iniciativa, que prevé penas de entre seis meses y hasta cuatro años
de cárcel para los infractores, será recogida en un proyecto de ley
que revisará el parlamento.
Frattini explicó que el consejo celebrado en la sureña ciudad de
Nápoles duró alrededor de cuatro horas y sometió a consideración las
propuestas del titular del Interior Roberto MaroniLa reunión de este
miércoles examinó también la posibilidad de crear patrullas conjuntas
del ejército y la policía como parte de las medidas de seguridad, pero
la idea fue descartada.
A pesar del rechazo de partidos de oposición y de la Iglesia, el
gobierno de Berlusconi espera pasar las medidas en el parlamento
tomando en cuenta la mayoría absoluta de que goza en ambas cámaras
tras los comicios de abril último.
El paquete legislativo contempla, entre otros, la deportación de
los ilegales con condenas superiores a los dos años de prisión, y
hasta 18 meses de estancia en centros de retención para los
extranjeros.
Asimismo, los nacionales que alquilen viviendas a clandestinos
podrán ser condenados a entre seis meses y tres años de privación de
libertad o pagar multas de hasta 150 mil euros y la confiscación de la
vivienda.