— A 41 mil 353 se elevó hoy el número de muertos causados por el
violento terremoto de la semana pasada en la provincia china de
Sichuán, según datos oficiales.
La Oficina de Información del Consejo de Estado dijo que el saldo
de víctimas mortales creció en mil 278 desde el conteo dado a conocer
la víspera.
También aumento la cifra de heridos, con un total de 274 mil 683,
en tanto que los desaparecidos son ahora 32 mil 666, lo que hace
presumir un saldo final aún más elevado.
Hace varios días, fuentes oficiales vaticinaron que la cantidad de
fallecidos podría aumentar hasta 50 mil, pero esa cifra, que entonces
parecía muy alta, parece que estará por debajo de la realidad.
Las pérdidas materiales calculadas extraoficialmente por algunos
economistas citados por medios de prensa podrían ascender a medio
billón de yuanes, o sea, a unos 71 mil 500 millones de dólares.
Tan sólo las pérdidas directas a unas 14 mil 207 empresas
industriales rebasarían los nueve mil millones de dólares, de acuerdo
con cálculos hechos por el Ministerio de la Industria Informática.
La tarea de reconstruir todo lo perdido parece monumental, cuando
el número de personas que se ha quedado sin hogar se cuenta por
millones y los campamentos de tiendas de campaña no alcanzan para
cobijar a quienes perdieron sus techos.
A manera de ejemplo de lo ocurrido en esa zona, el secretario del
Partido Comunista de China en Wenchuán, Wang Bin, dijo que el
terremoto arrasó con casi todos los edificios del distrito y dejó en
ruinas las fábricas y las obras de infraestructura.
Toda la infraestructura construida durante las últimas décadas
quedó destruida de pronto, comentó el dirigente político local.
Hay quienes calculan que la nación asiática se enfrenta ahora al
mayor trabajo de reconstrucción desde el desastroso sismo de 1976, que
destruyó la ciudad de Tangshan y provocó un cuarto de millón de
muertos.
Pero piensan, al mismo tiempo, que aunque el dolor por las pérdidas
humanas dependerá del tiempo, al menos para las obras materiales China
está ahora en mejores condiciones económicas para enfrentar la tarea
que 32 años atrás.