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La iglesia constituye el refugio de muchas víctimas de la violencia en
El Salvador, ante la limitada y muchas veces inaccesible ayuda médica
profesional, indica un estudio divulgado hoy aquí.
De acuerdo con una investigación del Instituto Universitario de
Opinión Pública (IUDOP), los salvadoreños acuden a las instituciones
religiosas para sobreponerse a traumas generados por la violencia.
Para ellos, pedir ayuda psicológica en esos casos significa
interrumpir sus tareas laborales y desembolsar dinero extra.
En este país el acceso a los servicios médicos para superar un
episodio de agresión ya sea físico o emocional sigue limitada
generalmente por los altos costos de la rehabilitación, señala el
sondeo.
Por otra parte, la psiquiatra del Instituto Salvadoreño del Seguro
Social, Estela Soto, expresó que para rebasar las consecuencias de la
violencia el entorno social debe cambiar, lo cual depende de la
voluntad política de las esferas de poder social.
Un promedio de nueve muertes violentas se registran a diario en
este país, donde más del 43 por ciento de la población vive en
condiciones de pobreza y no pueden recurrir a una ayuda médica que es,
en su mayoría, privada.
Nos han ayudado las oraciones de nuestros amigos , dijo al respecto
Mariela Flores, viuda del alcalde de Alegría, Wilber Moisés Funes,
quien fue asesinado el pasado 9 de enero cuando se dirigía a visitar
un proyecto comunal.