Una rivalidad muy interesante

Montero se dijo… ¡voy a mí!

Hoy parece con un puesto en el equipo olímpico

RAFAEL PÉREZ VALDÉS
rafael.p@granma.cip.cu

René Montero, un granmense ahora con 28 años de edad, fue campeón mundial juvenil de lucha libre en Sydney 1999 (división de los 54 kg). Y de adultos en Teherán 2002 (entonces en 55). Sus resultados posteriores no estuvieron a igual altura, en buena medida por dificultades para ajustarse al peso. Hace unos meses se retiró, volvió y¼ otro cubano pareció sepultarlo.

—¿En qué se encuentra ahora René Montero?

Preparándome para lo que me falta: una medalla olímpica.

—¡Una medalla olímpica..! ¿Y crees tener posibilidades de lograrla?

Sí, creo que sí, como estoy, como voy entrenando; me encuentro bajito de peso, hacía tiempo que no lo conseguía. Y sí espero obtener una medalla en los Juegos Olímpicos de Beijing.

—Habías abandonado la lucha.

Yo estuve de descanso, unos seis meses, hasta finales de agosto pasado. No pensaba volver; recapacité y me dije: "Déjame terminar esto que ya empecé hace muchos años". Y mis padres me embullaron a realizar este esfuerzo.

—Quiere decir ello que te retiras después de Beijing.

Sí, así es.

—¿Qué hiciste después del regreso?

Empecé a trabajar con el peso. Ahora, cuando hablamos, solo tengo tres kilogramos por encima, y eso se considera muy bueno.

—¿Cómo se consigue ello?

Eso lleva un sacrificio. Emplearte más a fondo, entrenando con mayor intensidad, aplicando técnicas, luchando más fuerte, para que el organismo coja la fuerza, y cuando estés en tu peso puedas combatir contra cualquiera. Yo antes bajaba muy rápido, el organismo no tenía esa capacidad de trabajo.

—El tiempo fuera te impidió asistir al mundial de Bakú 2007, aprovechado por Andy Moreno para ganar bronce. ¿Pensaste que ese resultado anulaba tus sueños olímpicos?

Depende¼ una medalla es un seguro para asistir después a unos Juegos Olímpicos. Yo hablé con Filiberto Delgado, el jefe de entrenadores, y le pedí que me dijera la verdad, en caso de estar yo descartado, pues no iba a ser un segundón.

—¿Y qué te dijo?

Que tuviera disciplina y adaptación al peso, pues yo poseía iguales posibilidades que Moreno, a quien he vencido en las cuatro peleas sostenidas desde mi retorno.

—Entonces es verdad que pensaste las cosas se te pusieron negras con aquel bronce de tu rival.

Sí, claro. Yo por dentro me dije: "Si es por la medalla mundial, los Juegos Olímpicos son para él; pero si es por ganar¼ ¡voy a mí!"

 

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